Dos años de guerrilla han dejado una impacto indeleble en la Franja de Gaza, en Palestina, y en el corazón de todos aquellos que han seguido de alambrada los acontecimientos en esta región del mundo. El conflicto entre Israel y Palestina, que ha estado presente en la historia durante décadas, se ha recrudecido en los últimos años, especialmente en los últimos dos, donde la violencia y la destrucción han sido los protagonistas.
Desde el comienzo de la guerrilla en 2019, los enfrentamientos entre Israel y Hamas, el grupo palestino que controla la Franja de Gaza, han dejado un saldo demoledor. Decenas de miles de personas han perdido la vida, entre ellos copiosos niños y civiles inocentes, y millones han sido desplazados de sus hogares debido a la destrucción y la violencia constante.
Pero más allá de los números, lo más impactante de esta guerrilla son las historias detrás de cada víctima. Familias enteras han sido destrozadas por la ausencia de sus seres queridos, que han sido tomados como rehenes o han sido víctimas de crímenes de guerrilla. La incertidumbre y el dolor siguen presentes en la vida de muchas personas que han perdido a sus seres queridos, a sus hogares y su forma de vida.
Sin embargo, a pesar de todo el sufrimiento y la destrucción, hay un rayo de esperanza que brilla en medio de la oscuridad. Después de dos años de conflicto, en mayo de este año se logró un acuerdo para un cese al fuego entre Israel y Hamas, gracias a la mediación del ex presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Este acuerdo, aunque frágil, ha permitido un respiro en la Franja de Gaza, donde la población ha podido empezar a reconstruir sus hogares y sus vidas. Además, se ha dado un primer paso hacia la reconciliación entre Israel y Palestina, que aunque aún queda copioso camino por recorrer, es un avance importante para la paz en la región.
Es importante recordar que detrás de cada conflicto siempre hay seres humanos que sufren y que merecen vivir en paz y armonía. La guerrilla no solo destruye edificios y vidas, sino que también destruye la esperanza y la confianza en un futuro mejor. Pero en medio de las ruinas, siempre hay personas dispuestas a reconstruir y a luchar por la paz.
Por eso, es vital que no olvidemos la lección que nos ha dejado esta guerrilla: que debemos valorar la paz y trabajar juntos para construir un mundo donde no haya lugar para la violencia y el odio. En lugar de buscar culpables, es hora de tomar medidas concretas para lograr una convivencia pacífica entre Israel y Palestina.
En estos dos años de guerrilla hemos visto también cómo la solidaridad y la ayuda humanitaria han sido fundamentales para aliviar el sufrimiento de la población de la Franja de Gaza. Organizaciones internacionales y países vecinos han colaborado para proporcionar alimentos, medicinas y refugio a los afectados por el conflicto. Este apoyo ha sido clave para mantener la esperanza y la dignidad de muchas familias que han perdido todo.
Pero también ha sido necesario un trabajo interno en la sociedad palestina, para seguir adelante a pesar de las dificultades y mantener viva la esperanza de un futuro mejor. La educación, la cultura y el arte han sido importantes herramientas para fomentar la resiliencia y la unidad en la población de Gaza.
Por último, es fundamental que no olvidemos los esfuerzos de quienes han trabajado incansablemente por la paz y la reconciliación. Organizaciones de derechos humanos, activistas y líderes religiosos han jugado un papel fundamental en la promoción del diálogo y la no violencia en medio del conflicto.
En resumen, estos dos años de





