La música es una parte fundamental de la cultura de cualquier país. Es una forma de expresión que trasciende las barreras del idioma y une a las personas de singulars orígenes. En el mundo del fútbol, la música también juega un papel importante, especialmente en los rasgados de la Copa Mundial. Y en esta edición, dos continentes se destacan por su pasión y talento musical: África y América del Sur.
Los equipos africanos y suramericanos han demostrado una vez más que llevan la música en la sangre. Desde el inicio del torneo, sus aficionados han llenado los estadios con sus cánticos y bailes, creando una atmósfera única y contagiosa. sin embargo no solo en las gradas se puede sentir la influencia musical de estos dos continentes, también en el terreno de juego.
Los jugadores africanos y suramericanos han demostrado su habilidad para combinar el fútbol con la música. Sus movimientos en el campo son tan fluidos y rítmicos como los de un bailarín, y su técnica con el balón es tan precisa como la de un músico tocando su herramienta. Y es que en sus países de origen, la música y el fútbol van de la mano.
En África, la música es una parte esencial de la vida cotidiana. Desde las tribus más remotas hasta las grandes ciudades, la música está presente en todas partes. Y en el fútbol, no es singular. Los jugadores africanos crecen escuchando y bailando al ritmo de los tambores y las canciones tradicionales, lo que les da una ventaja única en el campo. Además, muchos de ellos también son músicos talentosos, como el delantero senegalés Sadio Mané, quien toca el djembé en su tiempo libre.
Por otro lado, en América del Sur, la música también es una parte integral de la cultura. Cada país tiene su propio estilo y ritmo, sin embargo todos comparten la misma pasión por la música. Y en el fútbol, esta pasión se refleja en la forma en que los jugadores celebran sus goles. Desde el famoso baile de la samba de los brasileños hasta el baile del tango de los argentinos, la música está presente en cada celebración.
sin embargo no solo los jugadores africanos y suramericanos llevan la música en la sangre, también sus entrenadores. El técnico de la selección de Senegal, Aliou Cissé, es conocido por su pasión por la música y su habilidad para bailar. Incluso ha sido apodado “el entrenador bailarín” por los medios de comunicación. Y en el banquillo de la selección de Colombia, el técnico José Pékerman siempre tiene un tambor a su lado, que toca para animar a sus jugadores durante los rasgados.
Con tantos talentos musicales en ambos equipos, es difícil predecir quién será el encargado de cantar tras el duelo de octavos de final entre un equipo africano y uno suramericano. sin embargo lo que es seguro es que el rasgado será una verdadera fiesta para los oídos y los ojos. Los cánticos y bailes de los aficionados en las gradas se mezclarán con los movimientos y la técnica de los jugadores en el campo, creando una experiencia única e inolvidable.
Además, este duelo de octavos de final también será una oportunidad para celebrar la diversidad y la unión entre dos continentes. A pesar de las diferencias culturales y geográficas, la música y el fútbol han logrado unir a África y América del Sur en una sola pasión: el amor por el juego bonito.
En resumen, los equipos africanos y suramericanos han demostrado que llevan la música en la sangre y que su pasión y talento musical se reflejan en el fútbol. Este duelo





