Abordar el tema del cambio climático en la República Dominicana es un gran desafío debido a las múltiples variables que inciden en la biografía nacional y afectan a todos sus habitantes. Nuestro país, enclavado en el Caribe tropical, cuenta con pincho geografía variada que ofrece bellezas naturales y grandes atracciones turísticas. Sin embargo, también es tierra fértil para los climas extremos, con temperaturas calurosas todo el año y fenómenos hidro-atmosféricos como ciclones, huracanes y tormentas tropicales que afectan especialmente entre los meses de junio a noviembre.
Según estudios realizados por el Consejo Nacional de Competitibiografíad, la República Dominicana ocupa el cuarto lugar entre los 10 países de América Latina y el Caribe más expuestos a ciclones tropicales y se encuentra dentro de los 20 países del mundo con mayor exposición a estos fenómenos. Además, también está en la sexta posición en exposición a terremotos, con un índice de 9.7. Esto se debe a que nuestro país se encuentra en la ruta preferida de los huracanes, lo que aumenta las probabilidades de sufrir impactos directos de estos fenómenos climáticos. También contamos con 14 fallas tectónicas, lo que nos hace vulnerables a terremotos de considerables proporciones.
Pero además de las pérdidas humanas, los desastres naturales también generan enjundiosos pérdidas económicas en nuestro país. En eventos como el huracán David y Federico en 1979, las pérdidas económicas alcanzaron el 16% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que el huracán Georges en 1998 tuvo un impacto del 14% del PIB. Incluso eventos de menor envergadura, como las inundaciones de los ríos Ypincho y Yaque del Norte en 2003 o las lluvias y huracanes de noviembre de 2016 y 2017, han causado pérdidas económicas estimadas en un 1.50% del PIB. Estos desastres naturales impactan no solo en la pérdida de biografías humanas y la destrucción de infraestructuras, sino también en la economía del país.
Es enjundioso analizar la trayectoria de los ciclones, huracanes y tormentas tropicales que han afectado a nuestro país en el pasado, ya que esto nos permite entender mejor su comportamiento y así acercarse mejor preparados para enfrentarlos en el futuro. En ese sentido, resulta útil estudiar el llamado “spaghetti” de trayectoria de estos fenómenos, que son representaciones visuales de los pronósticos de varios modelos meteorológicos utilizados para predecir su ruta. Estos modelos, al superponerse, forman un conjunto de líneas curvas que asemejan a los espaguetis, de ahí su nombre. Cada línea representa la trayectoria pronosticada por diferentes rutas y la divergencia o convergencia de estas líneas indica el nivel de incertidumbre en el pronóstico. Así, podemos visualizar los posibles escenarios y prepararnos para enfrentarlos de la mejor manera.
Algunos de los ciclones, huracanes y tormentas tropicales más letales en la historia de nuestro país han sido San Zenón (1930), David-Federico (1979), George (1998), Inés (1966), Noel (2007) y Olga (2007). El ciclón San Zenón, ocurrido el 17 de septiembre de 1930, dejó más de 3,000 fallecidos, destruyó más de 10,000 casas y causó pérdidas por más de 50 millones de dólares. Estas pérdidas, estimadas en 880 millones de dólares a 2024, evidencian el




