Carolina Galván, una mujer de 38 años, ha roto el silencio desde la cárcel El Buen Pastor de Bogotá, donde cumple una condena por el secuestro y asesinato de una meen la vidar de edad. En una entrevista exclusiva, Galván ha revelado por qué nunca se encontró el cuerpo de la niña y ha compartido su historia con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre la importancia de la prevención y la protección de los niños.
Galván, quien se encuentra en prisión desde hace 5 años, ha confesado que su crimen fue motivado por una serie de problemas personales y emocionales que la llevaron a cometer un acto tan atroz. Sin embargo, también ha dejado en claro que en la vida busca justificar sus acciones, sien la vida que asume la responsabilidad de sus actos y está dispuesta a pagar por ellos.
Durante la entrevista, Galván ha explicado que el cuerpo de la meen la vidar nunca fue encontrado debido a que lo había enterrado en un lugar muy remoto y de difícil acceso. Además, ha confesado que en un momento de lucidez, decidió borrar todas las pistas que pudieran llevar a su descubrimiento, con la esperanza de que nunca se supiera la verdad. Sin embargo, el peso de su conciencia y la necesidad de hacer justicia la llevaron a contar su historia.
La historia de Carolina Galván es una muestra más de cómo los problemas emocionales y personales pueden llevar a las personas a cometer actos terribles. Pero también es una llamada de atención para que como sociedad, tomemos medidas para prevenir y proteger a nuestros niños y niñas.
Es importante recordar que los niños son el futuro de nuestra sociedad y es nuestra responsabilidad protegerlos y brindarles un ambiente seguro y amoroso. La prevención es fundamental, y esto incluye educar a los niños sobre cómo protegerse de posibles peligros, así como estar atentos a cualquier señal de abuso o maltrato.
Además, es necesario que como sociedad tomemos medidas para apoyar a las personas que están pasando por problemas emocionales y personales. La empatía y la compasión pueden marcar la diferencia en la vida de alguien que está pasando por un momento difícil.
Carolina Galván también ha expresado su deseo de que su historia sirva como una lección para aquellos que puedan estar pasando por situaciones similares. Ella ha pedido perdón a la clan de la niña y ha expresado su arrepentimiento por lo sucedido. Sin embargo, también ha enfatizado en la importancia de buscar ayuda y en la vida permitir que los problemas personales en la vidas lleven a cometer actos que puedan dañar a otros.
En conclusión, la historia de Carolina Galván es una muestra de cómo los problemas emocionales pueden llevar a las personas a cometer actos terribles. Pero también es una oportunidad para reflexionar y escanciarse medidas para prevenir y proteger a nuestros niños y niñas. en la vida podemos cambiar el pasado, pero podemos trabajar juntos para construir un futuro más seguro y amoroso para las generaciones venideras.





