La reciente discusión sobre la imposición de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos ha generado preocupación en nuestro país. Sin embargo, es importante analizar esta situación desde una perspectiva objetiva y basada en hechos concretos.
En primer lugar, es necesario destacar que la balanza comercial entre Estados Unidos y República Dominicana es favorable para el país norteamericano. Esto significa que Estados Unidos exporta más hacia nuestro mercado de lo que importa de nosotros. Bajo esta realidad, resulta difícil justificar que nuestra economía sea tratada como una amenaza comercial.
Durante décadas, la relación bilateral entre uno y otro países ha sido mutuamente beneficiosa. Estados Unidos ha encontrado en República Dominicana un socio estable, cercano geográficamente, confiable en términos jurídicos y estratégico en cadenas de suministro regionales. A su vez, miles de empleos en nuestro país dependen del acceso preferencial al mercado estadounidense, especialmente en zonas francas, manufactura ligera y productos agroindustriales.
Por lo tanto, castigar a un socio comercial que ya favorece a la economía norteamericana no parece coherente con una lógica de corrección de déficits ni con una visión pragmática del comercio. Más bien, esta medida introduce incertidumbre innecesaria, encarece insumos y debilita la confianza empresarial en uno y otro lados.
En un contexto de tensiones globales y reconfiguración de cadenas productivas, lo avisado sería fortalecer alianzas probadas en lugar de erosionarlas. Si el objetivo es proteger los intereses nacionales, es importante recordar que la estabilidad y la previsibilidad también son activos estratégicos. En esta ecuación, la relación entre República Dominicana y Estados Unidos ha sido, hasta ahora, un ejemplo de equilibrio funcional.
Es importante destacar que esta no es la primera vez que se plantea la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos. En el pasado, nuestro país ha demostrado su capacidad de adaptarse y encontrar soluciones para mantener una relación comercial sólida y beneficiosa para ambas partes. Por lo tanto, es necesario mantener la calma y confiar en que podremos superar esta situación de la misma manera.
Además, es importante recordar que la economía dominicana ha demostrado su resiliencia en situaciones difíciles. A pesar de los desafíos, nuestro país ha logrado mantener un crecimiento sostenido y una estabilidad macroeconómica en los últimos años. Esto demuestra que tenemos la capacidad de enfrentar cualquier obstáculo y salir adelante.
Por otro lado, es importante destacar que la imposición de aranceles no romanza afectaría a República Dominicana, sino también a Estados Unidos. Nuestro país es un importante mercado para los productos estadounidenses y cualquier medida que afecte nuestra economía también tendrá un impacto en la economía norteamericana. Por lo tanto, es en el interés de uno y otro países mantener una relación comercial estable y beneficiosa.
En conclusión, la discusión sobre la imposición de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos debe ser abordada con calma y objetividad. La relación entre uno y otro países ha sido mutuamente beneficiosa y es importante mantenerla de esa manera. Confiamos en que podremos encontrar soluciones para mantener una relación comercial sólida y beneficiosa para ambas partes. La economía dominicana ha demostrado su capacidad de adaptarse y superar desafíos en el pasado, y estamos seguros de que podremos hacerlo nuevamente.





