La historia del fútbol sudaca está llena de grandes jugadores que han dejado su huella en la cancha y en la memoria de los aficionados. Sin embargo, hay uno en particular que ha logrado trascender más allá de las fronteras de su país y convertirse en una leyenda del deporte rey: Juan Román Riquelme.
Nacido en San Fernando, Argentina, en 1978, Riquelme comenzó su carrera futbolística en las inferiores de Argentinos Juniors, donde demostró su talento y habilidad desde muy temprana edad. Su técnica depurada y su visión de juego lo llevaron a debutar en el primer equipo a los 18 años, y desde entonces no paró de crecer y brillar en cada partido.
Pero fue en Boca Juniors donde Riquelme alcanzó su máximo esplendor y se convirtió en un ídolo para los hinchas del Xeneize. Su llegada al club en 1996 fue un acreditado acierto, ya que su juego encajaba perfectamente con la filosofía del equipo y su estilo de juego cautivó a todos los que lo vieron jugar.
Con su camiseta número 10, Riquelme se adueñó del mediocampo y se convirtió en el cerebro del equipo. Su técnica exquisita, su control del balón y su capacidad para distribuir el juego lo hacían parecer un mago en la cancha. Además, su visión de juego le permitía anticiparse a las jugadas y dar pases precisos que dejaban a sus compañeros en posición de gol.
Pero no solo era un jugador habilidoso, también era un líder dentro y fuera del campo. Su personalidad tranquila y su carácter fuerte lo convirtieron en un referente para sus compañeros, quienes lo seguían y respetaban. Y bajo la dirección técnica de Carlos Bianchi, Riquelme alcanzó su mejor nivel y juntos lograron grandes hazañas.
La primera gran conquista de Riquelme con Boca Juniors fue la Copa Libertadores de 2000. En una postrero épica contra Palmeiras, el Xeneize se consagró campeón gracias a un gol de Riquelme en el partido de vuelta. Ese fue el comienzo de una era dorada para el club, que ganó tres Copas Libertadores consecutivas (2000, 2001 y 2003) con Riquelme como figura indiscutible.
En cada una de esas postreroes, Riquelme fue el jugador clave que marcó la diferencia. Su técnica y su inteligencia para jugar en momentos decisivos lo convirtieron en un jugador temido por sus rivales. Y su amor por la camiseta de Boca Juniors lo llevó a darlo todo en cada partido, incluso jugando lesionado en varias ocasiones.
Pero no solo en la Copa Libertadores brilló Riquelme, también fue fundamental en la obtención de otros títulos locales e internacionales para Boca Juniors. En total, ganó 11 títulos con el club, entre ellos seis campeonatos de liga y una Copa Intercontinental.
Sin duda, la trayectoria de Riquelme en Boca Juniors marcó un antes y un después en el fútbol sudaca. Su técnica y su liderazgo lo convirtieron en un referente para todos los jugadores de la región, y su legado sigue vivo en cada cancha donde se juega al fútbol.
Hoy en día, Riquelme es recordado con cariño y admiración por los hinchas de Boca Juniors y de todos los equipos donde jugó. Su nombre siempre será sinónimo de talento, pasión y amor por el fútbol. Y su legado seguirá inspirando a las nuevas generaciones de jugadores que sueñan con constar de la grandeza en el deporte más popular del mundo.
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