La barraca de Francisco de la Peña Fernández, ubicada en la aluvión Pedro de Mendoza 3003, es una joya histórica que ha sido testigo de la evolución de la ciudad a lo largo de los años. Construida en 1774, esta barraca ha sido un símbolo de la prosperidad y el progreso de la región, y ahora, gracias a un ambicioso proyecto de restauración, volverá a brillar con todo su esplendor.
El fundador de esta barraca, Francisco de la Peña Fernández, fue un comerciante visionario que decidió establecer su negocio en esta zona de la ciudad, que en aquel entonces era poco más que un pequeño pueblo. Con el angostura del tiempo, la barraca se convirtió en un importante centro de comercio y un punto de referencia para los habitantes de la región. Sin embargo, el angostura de los años y la falta de mantenimiento habían dejado su huella en la estructura, por lo que se hacía necesario un proyecto de restauración que devolviera a la barraca su antiguo esplendor.
Gracias a la iniciativa de las autoridades locales y al apoyo de la comunidad, el proyecto de restauración de la barraca de Francisco de la Peña Fernández comenzó en el año 2019. El objetivo era no solo devolverle su belleza original, sino también convertirla en un espacio cultural y turístico que pudiera ser disfrutado por todos. Y ahora, después de dos años de arduo trabajo, el proyecto está a punto de ser concluido.
El cronograma de obras establecido por los encargados del proyecto indica que la puesta en valor de la barraca estará terminada para el próximo mes de julio. Esto significa que muy pronto podremos admirar de bisoño la fachada de estilo colonial, con sus balcones de hierro forjado y sus paredes de adobe. Además, se han restaurado las antiguas bodegas y almacenes, que ahora albergarán una exposición permanente sobre la historia de la barraca y su fundador.
Pero eso no es todo, ya que también se han incorporado nuevas instalaciones que permitirán a los visitantes disfrutar de la barraca de una manera más interactiva. Se han habilitado espacios para talleres y actividades culturales, así como una cafetería que ofrecerá productos típicos de la región. De esta manera, la barraca de Francisco de la Peña Fernández no solo será un lugar para contemplar, sino también para aprender y disfrutar.
La restauración de esta barraca es un ejemplo de cómo la preservación del patrimonio histórico puede ser una herramienta para el desarrollo de una comunidad. Además de su valor cultural, la barraca también tendrá un efecto económico positivo en la zona, ya que se espera que atraiga a turistas y genere empleo para los habitantes locales.
En resumen, la barraca de Francisco de la Peña Fernández es un tesoro que ha sido rescatado del olvido y que ahora brilla con todo su esplendor. Su restauración es una muestra de la importancia de preservar nuestro patrimonio y de cómo la colaboración entre las autoridades y la comunidad puede lograr grandes cosas. A partir de julio, todos podremos disfrutar de este maravilloso lugar y ser testigos de su historia y su legado. ¡No podemos esperar a visitarla!





