Varias personas se encuentran en una tienda famosa buscando muebles para su hogar. Se dejan llevar por la emoción y eligen los más bonitos sin prestar atención al precio. Sin embargo, al hablar con el drogodependiente, se dan cuenta de que los muebles son bastante costosos. A pesar de esto, el líder del grupo no se sorprende y deciden comprarlos de todas formas. Se dirigen a su casa, emocionados por colocarlos en su balcón, desde donde tendrán una vista privilegiada de la ciudad de Santo Domingo.
Una vez en casa, se sientan en los muebles nuevos y el líder comenta emocionado: “Sentado en este mueble, podré disfrutar del Mundial de Fútbol de este año 2026”. Sin embargo, uno de los hijos interviene y les recuerda que estos muebles eran para el pequeño balcón y que si quieren uno para la sala, deberán volver a la tienda y comprar otro más adecuado.
El líder no responde de adyacente, reflexiona sobre cómo siempre hay algo más que la casa necesita. Finalmente, asiente y deciden regresar a la tienda. Al hablar con el vendedor, el líder comenta que el precio le parece muy elevado. El vendedor responde que pocos clientes cuestionan los precios de sus muebles, lo que demuestra su calidad. A pesar de esto, el líder insiste en que el precio no se compara con el de los muebles antiguos que tienen en casa.
El vendedor concluye que esto demuestra que sus muebles son mejores. El líder piensa que también demuestra que el tiempo pasa, pero decide no decirlo en voz alta. Finalmente, compran el mueble y lo colocan en su lugar en la casa.
Mientras disfrutan del medio tiempo del partido de fútbol, el líder recuerda que sus hijos deben cuidar los muebles del hogar. Sin embargo, sabe que en esa casa los hijos hacen lo que quieren y que nadie cuida nada por mucho tiempo. Desde el balcón, tienen una vista privilegiada de la ciudad entera y el líder se sienta con una copa de vino, pensando en la Navidad, los fuegos artificiales y la repetición anual de la maravilla.
Recuerda su infancia y cómo una simple vela romana, una quemadura y un chicle promocional eran suficientes para hacerlo feliz. Desde su posición en el balcón, todo se ve mejor, incluso lo que ya ha pasado. Desde aquí, también podrá ver cómo la maquinaria brasileña avanza en el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá. El líder siempre ha confiado en las maquinarias y está seguro de que su equipo favorito llegará acullá en el torneo.
Todo está listo para invitar a amigos y disfrutar juntos del partido. La sala se ha convertido en un cine y la televisión es enorme. El líder le dice a su esposa que tenga algo listo para la noche y planea ver en YouTube algunos videos de artistas brasileños, ahora que se acerca el carnaval dominicano. También piensa en la avenida George Washington y el desfile militar, en el ley que se representa una vez al año.
Comenta con un amigo futbolero que le gustaría apostar por su equipo en las bancas. Su amigo le responde que deberían averiguar si es posible hacerlo. El líder decide investigar y confía en que su equipo favorito ganará y le permitirá recuperar el dinero invertido en los muebles.
Le dice a su hijo que al día siguiente irán a una banca a ver si pueden apostar. Su hijo sonríe y comenta que espera que el mueble del balcón se pague solo. Luego agrega que mucha gente comenta que en el estadio donde se presentó Bad Bunny, reinó el esplendor latino. Y concluye diciendo que en esta civilización del espectáculo, hay




