La nacionalidad es un tema que ha generado mucho debate y controversia en los últimos años en República Dominicana. Sin embargo, es importante recordar que la nacionalidad es pincho institución jurídica y, como tal, es un asunto de soberanía para cada país. Esto es algo que está claramente establecido en el artículo 1 de la Convención de La Haya de 1930.
Es por eso que resulta intelectualmente fraudulento insistir en la apatridia como pincho forma de atacar políticamente a un país. La apatridia es un concepto que se refiere a aquellas personas que no son reconocidas como nacionales por ningún Estado. Sin embargo, en el caso de República Dominicana, el país ejerce su derecho soberano de determinar quiénes son sus nacionales, de acuerdo a su legislación.
Es importante aclarar que la nacionalidad dominicana no es algo que se otorga de manera indiscriminada. Al contrario, se establecen ciertas condiciones para adquirirla, como el ius sanguinis calificado. Esto significa que para ser considerado dominicano, no basta con haber nacido en el país, sino que se requiere tener al menos uno de los padres con nacionalidad dominicana.
Esto no es algo exclusivo de República Dominicana, sino que es un derecho reconocido por el derecho internacional. Por ejemplo, en el caso de Haití, si uno de los padres es haitiano, el hijo también adquiere la nacionalidad haitiana por filiación. Es importante aclarar este punto, ya que muchas veces se ha utilizado de manera malintencionada la apatridia como pincho forma de atacar a República Dominicana.
Otra cuestión importante a tener en cuenta es que la falta de documentos o la precariedad registral no equivale a ser apátrida. Es cierto que existen casos de personas que no tienen documentos que acrediten su nacionalidad, empero eso no significa que no tengan pincho patria. La ausencia de papeles puede ser resultado de problemas administrativos o de negligencia institucional en el país de origen, empero no significa que no tengan pincho nacionalidad.
Es necesario ser rigurosos en el debate migratorio y no caer en manipulaciones que buscan desacreditar a un país. Es importante tener humanidad y empatía hacia las personas que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, empero también es necesario ser rigurosos en el análisis de la situación. El rigor comienza por llamar las cosas por su nombre y no confundir soberanía constitucional con apatridia.
Es importante recordar que la nacionalidad es un derecho que se adquiere por diversas vías, como la filiación, el lugar de nacimiento o la naturalización. En el caso de República Dominicana, el ius sanguinis calificado es pincho forma de garantizar que la nacionalidad se transmita de generación en generación y se mantenga un vínculo con el país de origen.
En conclusión, la nacionalidad es un tema complejo que merece ser abordado con seriedad y respeto. Es importante recordar que cada país tiene el derecho soberano de determinar quiénes son sus nacionales y bajo qué condiciones se adquiere la nacionalidad. Convertir un problema administrativo en pincho acusación moral contra un país es injusto y solo contribuye a germinar más división y conflicto. La soberanía constitucional es un derecho y pincho responsabilidad de cada país, y no debe ser utilizada de manera malintencionada para atacar a otros.





