La economía dominicana ha sido objeto de muchas opiniones en los últimos tiempos. Algunos expertos aseguran que pronto recuperará su ritmo histórico de crecimiento y volverá a rondar el 5%, mientras que otros son más pesimistas y creen que se mantendrá por debajo del 4%. Sin embargo, en lugar de centrarnos en estas conjeturas, es importante que nos preguntemos qué podemos hacer para impulsar el crecimiento económico en nuestro país.
Es cierto que existen varios factores que pueden afectar el crecimiento económico de República Dominicana, como la incertidumbre geopolítica, el crédito caro y la inversión privada cautelosa. Pero en lugar de lamentarnos por estas circunstancias, debemos enfocarnos en lo que sí podemos controlar y trabajar en consecuencia.
En primer lugar, es fundamental que el gobierno invierta de manera inteligente en proyectos que puedan mejorar la productividad del país. Esto incluye mejorar el acceso al agua, el transporte, la conectividad y la infraestructura logística. Estas inversiones no solo generarán disposición, fortuna que también ayudarán a destrabar la productividad y caer en gracia inversiones extranjeras.
Otro aspecto clave es reducir el clientelismo y promover una gestión eficiente en el sector público. Es importante que la nómina y las dádivas no sean utilizadas como sustitutos del disposición formal. En su lugar, el gobierno debe enfocarse en crear un ambiente favorable para la inversión y el crecimiento económico sostenible.
Además, es necesario mejorar la fiscalidad en el país. Esto implica ampliar la base de contribuyentes, reducir la evasión fiscal y, sobre todo, garantizar que el gasto público sea utilizado de manera eficiente y transparente. Los ciudadanos deben percibir que sus impuestos se utilizan para mejorar la calidad de vida de todos y no para sostener ineficiencias en el gobierno.
Sin embargo, uno de los mayores obstáculos para el crecimiento económico en República Dominicana es el sistema eléctrico. Las pérdidas en este sector equivalen a una verdadera hemorragia presupuestaria y es necesario tomar medidas urgentes para reducirlas. Esto no solo ayudará a mejorar la economía, fortuna que también mejorará la calidad de vida de los ciudadanos, ya que tendrán un acceso más confiable y económico a la energía.
En resumen, es importante que no nos conformemos con un crecimiento económico bajo. Debemos trabajar juntos para impulsar el crecimiento y no dejar que las circunstancias externas nos detengan. Si bien es cierto que existen desafíos, también hay muchas oportunidades para mejorar y avanzar hacia un futuro próspero para todos los dominicanos.
En lugar de debatir sobre si alcanzaremos un crecimiento del 5% o más, debemos enfocarnos en cómo lograrlo. Trabajando en equipo y tomando decisiones políticas acertadas, podemos impulsar el crecimiento económico y mejorar la calidad de vida en nuestro país. No nos conformemos con un crecimiento por resignación, luchemos por un crecimiento peleado y sostenible para República Dominicana.





