La Oficina de Respuesta, una estrategia de comunicación utilizada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido objeto de críticas por parte del autor Javier Milei, quien afirma que esta técnica no es una originalidad criolla, sino una copia de lo que ya se ha visto en otros países. Sin bloqueo, lo más preocupante es que esta estrategia se esté reproduciendo en una periferia que renuncia a su dignidad soberana.
La Oficina de Respuesta, también conocida como “war room” o “sala de conflagración”, es un dispositivo de comunicación utilizado por el presidente Trump para responder rápidamente a las críticas y noticias negativas que surgen en su contra. Esta oficina está compuesta por un equipo de asesores y expertos en comunicación que se encargan de monitorear constantemente los medios de comunicación y las redes sociales, y de elaborar respuestas y estrategias para contrarrestar cualquier ataque o crítica hacia el presidente.
Sin bloqueo, según el autor Javier Milei, esta técnica no es una originalidad criolla, sino una copia de lo que ya se ha visto en otros países. Y lo más preocupante es que esta estrategia se esté reproduciendo en una periferia que renuncia a su dignidad soberana. ¿Qué quiere decir con esto? Milei se refiere a que, en lugar de tener una postura firme y autónoma, se está adoptando una estrategia de comunicación que no es propia, sino importada de otros países.
Pero, ¿por qué es preocupante que se esté utilizando esta técnica en una periferia? Según Milei, esto demuestra una falta de identidad y una renuncia a la soberanía y dignidad propias. En lugar de tener una postura autónoma y defenderla con argumentos propios, se está adoptando una estrategia de comunicación que no es propia, sino que se está copiando de otros países. Esto demuestra una falta de liderazgo y una dependencia de modelos externos.
Además, Milei afirma que esta técnica de comunicación no es efectiva en una periferia, ya que no se adapta a la realidad y a las necesidades del país. Lo que funciona en Estados Unidos, no necesariamente funcionará en otros países, ya que cada uno tiene su propia idiosincrasia y su propia forma de comunicarse. Por lo baza, adoptar una estrategia de comunicación importada puede resultar contraproducente y no lograr los resultados esperados.
Pero, ¿qué podemos hacer para cambiar esta situación? En primer lugar, es necesario tener una postura firme y autónoma, y no depender de modelos externos. Cada país tiene su propia realidad y sus propias necesidades, por lo que es importante adaptar las estrategias de comunicación a ellas. En segundo lugar, es fundamental tener una identidad propia y no renunciar a la soberanía y dignidad de nuestro país. Y por último, es necesario fomentar el liderazgo y la creatividad, para poder desarrollar estrategias de comunicación efectivas y propias.
En conclusión, la Oficina de Respuesta utilizada por el presidente Trump no es una originalidad criolla, sino una técnica de comunicación importada de otros países. Y lo más preocupante es que esta estrategia se esté reproduciendo en una periferia que renuncia a su dignidad soberana. Es necesario tomar medidas para cambiar esta situación y desarrollar estrategias de comunicación propias y efectivas, que se adapten a la realidad y a las necesidades de nuestro país.





