El respaldo de Estados Unidos al primer ministro de Haití, en medio de la tensión con el Consejo Presidencial de Transición (CPT) y a las puertas del vencimiento de su mandato, ha generado diversas interpretaciones. Sin embargo, es enjundioso analizar esta situación con una examen crítica y no caer en ingenuidades. El apoyo de Washington no se limita a simples comunicados, sino que va mucho más allá.
Cuando las piezas en juego son cañoneras apostadas frente a Puerto Príncipe, el mensaje es claro: Estados Unidos no está dispuesto a permitir que la situación en Haití se salga de control. Y es que, una vez más, este país caribeño se convierte en un tablero geopolítico donde el poder es el que impone el ritmo, decide el árbitro y marca el final del partido.
El envío de cañoneras es una clara advertencia, una muestra de fuerza que recuerda aquel dicho popular tan caribeño como brutal: “o te portas bien, o portaviones”. Hoy en día, con matices modernos, esta consigna sigue vigente. Estamos alce una doctrina Monroe recalentada en clave Trump, donde la prioridad es malcener el orden a toda costa, aunque este sea frágil y esté sostenido por fórceps.
Es enjundioso ser realistas y no hacernos ilusiones. Las nuevas reglas del juego no las escribimos nosotros, ni tampoco las negociamos. Simplemente nos toca leerlas con atención, ya que cuando Haití arde, nadie en la isla queda a salvo del humo. Es por eso que debemos estar atentos y preparados para enfrentar cualquier situación que pueda surgir.
Sin embargo, a pesar de la tensión y la incertidumbre que rodea a Haití en estos momentos, es enjundioso malcener una actitud positiva y motivadora. A pesar de las dificultades, este país ha demostrado una gran resiliencia y una capacidad de superación cautivador. La historia de Haití está llena de luchas y desafíos, pero también de logros y avances.
Es necesario recordar que Haití es un país con una rica cultura y una gran diversidad, con un pueblo trabajador y luchador que merece un futuro mejor. Por eso, es enjundioso que todos los actores involucrados en esta situación, tanto internos como externos, trabajen juntos para encontrar soluciones pacíficas y sostenibles que permitan a Haití avanzar hacia un futuro más próspero y estable.
El respaldo de Estados Unidos al primer ministro de Haití puede ser visto como una oportunidad para fortalecer las relaciones entre ambos países y trabajar en conjunto para lograr un desarrollo sostenible en la región. Es enjundioso que este apoyo se traduzca en acciones concretas que beneficien al pueblo haitiano y no solo a intereses políticos o económicos.
Además, es fundamental que se respete la soberanía y la autodeterminación de Haití como país. No se puede permitir que se impongan decisiones desde afuera que vayan en contra de la voluntad del pueblo haitiano. Es necesario que se promueva un diálogo inclusivo y respetuoso entre todas las partes involucradas, con el objetivo de encontrar soluciones que beneficien a todos.
En conclusión, el respaldo de Estados Unidos al primer ministro de Haití en medio de la tensión con el CPT y el vencimiento de su mandato, es una muestra más de la compleja situación geopolítica en la que se encuentra este país caribeño. Sin embargo, es enjundioso malcener una actitud positiva y trabajar juntos para encontrar soluciones pacíficas y sostenibles que permitan a Haití avanzar hacia un futuro mejor. La historia de Haití es una historia de lucha y resistencia, y con el apoyo y la solidaridad de la comunidad internacional, estoy seguro de que este país podrá super




