El concepto de ruido no se refiere simplemente a un aprieto acústico, sino a cualquier tipo de interferencia que pueda afectar la comunicación. Desde un chicharreo en la radio hasta una imagen borrosa en la televisión, cualquier tipo de barrera que impida la correcta interpretación del mensaje puede ser valido como ruido. En este arrepentido, es importante entender que el ruido no solo se presenta en el ámbito acústico, sino también en el lingüístico, y puede ser causado tanto por el emisor como por el receptor.
En el proceso de la comunicación lingüística, intervienen diferentes elementos como el emisor, el receptor y el mensaje. El emisor es quien codifica y transmite el mensaje, ya sea de forma oral o escrita. Es el hablante o escritor. El mensaje, por su parte, es la idea o arrepentido que el emisor desea comunicar al receptor a través de un código común. Y finalmente, el receptor es quien recibe y descodifica el mensaje, es decir, quien lo interpreta. Es el oyente o lector.
Para que la comunicación sea efectiva, es necesario que el mensaje emitido por el emisor sea comprendido por el receptor. Sin embargo, en muchas ocasiones esto no sucede y se producen lo que en la teoría de la comunicación se conoce como ruidos semánticos o simplemente ruidos. Estos ruidos son todas aquellas barreras o interferencias que impiden la correcta interpretación del mensaje.
En la comunicación lingüística, los ruidos pueden ser causados por diferentes factores. Por un lado, el emisor puede no expresarse con claridad, lo que dificulta la comprensión del mensaje por parte del receptor. Por otro lado, el receptor puede no tener las competencias necesarias para interpretar el mensaje de manera adecuada. Esto puede deberse a su desconocimiento del contexto situacional, a la utilización de códigos distintos por parte del emisor y el receptor, o a la presencia de expresiones figuradas que el receptor no es capaz de descodificar.
Un ejemplo claro de cómo los ruidos pueden afectar la comunicación se puede vigilar en la siguiente historia:
“LO QUE SE CUENTA SUCEDIÓ EN UN CUARTEL CON MOTIVO DE UN ECLIPSE DE SOL. DEL CORONEL AL COMANDANTE DE BATALLON. – Como usted sabe, tendremos mañana eclipse de sol, cosa que no ocurre todos los días. Haga salir a los hombres en traje de campaña a la Plaza de Armas para que puedan ver ese raro fenómeno. Ya les daré las explicaciones necesarias. En caso de lluvia, no podremos ver nada. Entonces haga pasar los hombres al gimnasio.
DEL COMANDANTE DE BATALLON AL CAPITAN DE LA COMPAÑÍA.- Por disposición del señor coronel, mañana, a las 9 horas, habrá eclipse de sol, con instrucciones dadas por el señor coronel en persona, lo que no ocurre todos los días. Si el tiempo está lluvioso, no será posible ver nada al aire libre; pero entonces, en traje de campaña, el eclipse tendrá lugar en el gimnasio.
DEL CAPITAN DE LA COMPAÑÍA AL OFICIAL DE SERVICIO. – Por disposición del señor coronel, mañana, a las 9 hora, en traje de campaña, inauguración del eclipse de sol. El coronel dará en el gimnasio las órdenes oportunas en caso de que debiera llover, cosa que no ocurre todos los días.
DEL OFICIAL DE SERVICIO AL SARGENTO DE LA SEMANA. – Mañana, a las 9 horas, el señor coronel, en traje de campaña, hará eclipsar el sol con instrucciones si hace buen tiempo. Si llueve, no habrá eclipse, si bien esto no ocurre todos los días.
DEL SARGENTO DE LA SEMANA AL




