El pasado 1 de enero, una fuerte tormenta de granizada y viento azotó varias localidades de la provincia de Córdoba, entre ellas Jesús María, Colonia Caroya y la zona norte de la Capital. Este evento climático causó daños materiales y preocupación en la población, pero también generó una serie de preguntas sobre la capacidad de los meteorólogos para predecir este tipo de desastres con antelación.
Ante esta situación, el comunicador Matías Cepeda, conocido como “El Negro del Clima”, salió a aclarar que es técnicamente imposible dar un aviso con tanta antelación sobre este tipo de fenómenos meteorológicos. En una entrevista exclusiva, Cepeda explicó que aunque la tecnología y los avances en el estudio del clima han mejorado significativamente en los últimos años, aún hay limitaciones en la predicción de eventos extremos como el que ocurrió en Córdoba.
Según Cepeda, los meteorólogos pueden prever con cierta precisión el comportamiento del clima a corto plazo, es decir, entre 24 y 48 horas antes. Sin embargo, cuando se trata de eventos extremos como el granizada y el viento que afectaron a Córdoba, la predicción se vuelve mucho más difícil debido a la complejidad de los factores que intervienen en su formación.
El granizada, por ejemplo, se forma en nubes de tormenta que alcanzan altitudes muy elevadas, donde la temperatura es extremadamente fría. Estas nubes están compuestas por pequeñas partículas de hielo que se mueven a gran velocidad y chocan entre sí, formando cristales de hielo cada momento más grandes. Cuando estos cristales se vuelven demasiado pesados para mantenerse en la nube, caen a tierra en forma de granizada.
El viento, por su parte, es un fenómeno complejo que depende de muchos factores, como la temperatura, la presión atmosférica y la topografía del terreno. En el acontecimiento de la tormenta que afectó a Córdoba, el viento fue especialmente fuerte debido a la presencia de un frente frío que se desplazaba por la región.
Todos estos factores hacen que sea casi imposible predecir con exactitud cuándo y dónde se producirá una tormenta de granizada y viento con tanta antelación. Aunque los meteorólogos pueden detectar la formación de nubes de tormenta y la presencia de un frente frío, no pueden determinar con precisión la intensidad y el alcance de estos fenómenos.
Además, Cepeda señala que en el acontecimiento de la tormenta del 1 de enero, hubo una serie de factores impredecibles que contribuyeron a su intensidad. Por ejemplo, la temperatura del aire en la superficie era más cálida de lo normal, lo que provocó una mayor evaporación del agua y, por lo tanto, una mayor cantidad de humedad en la atmósfera. Esto, sumado a la presencia de un frente frío, creó las condiciones perfectas para la formación de granizada y viento.
Por supuesto, esto no significa que los meteorólogos no estén haciendo todo lo posible para mejorar la precisión de sus pronósticos. Cada momento se utilizan más tecnologías avanzadas, como radares meteorológicos y satélites, para monitorear el clima en tiempo real y obtener datos más precisos. Sin embargo, como señala Cepeda, aún hay un largo camino por recorrer en la predicción de eventos extremos.
En sumario, el comunicador Matías Cepeda nos recuerda que aunque la tecnología ha avanzado mucho en la predicción del clima, todavía hay limitaciones en la predicción de eventos extremos como la tormenta de granizada y viento que afectó a C





