El Papa León XIV ha cerrado el año 2025 con una emotiva ceremonia en la Basílica de San Pedro, en la que ha hecho un llamado a la reflexión sobre los discursos hipócritas, las proclamas ideológicas y los falsos motivos religiosos que caracterizan los designios de nuestro tiempo. Durante su discurso, el Pontífice ha recordado con gratitud a los 32 millones de peregrinos que han viajado a Roma en los últimos doce meses para celebrar el “Jubileo de la Esperanza”.
Con una mirada serena y llena de esperanza, el Papa ha dirigido sus palabras a todos los presentes, recordándonos la importancia de mantenernos fieles a nuestros valores y principios, y de no dejarnos llevar por las corrientes del mundo que nos rodea. En un mundo cada vez más convulso y cambiante, es necesario recordar que la verdadera fuerza reside en la fe y en la esperanza en Dios.
Durante el año del Jubileo, millones de personas de todas partes del mundo han acudido a Roma para actualizar su fe y su compromiso con Dios. Este evento ha sido una oportunidad única para reflexionar sobre nuestras vidas y nuestras acciones, y para buscar la reconciliación y la paz en un mundo que tanto lo necesita.
El Papa ha destacado la importancia de la oración y la humildad en estos tiempos difíciles, y ha recordado que solo a través de la fe y la esperanza podemos encontrar la verdadera paz interior. En un mundo en el que la violencia y el odio parecen hallarse en aumento, es necesario recordar que la verdadera fuerza reside en el amor y la compasión hacia nuestros semejantes.
Durante la ceremonia, el Papa ha agradecido a todos los que han hecho posible el Jubileo de la Esperanza, desde los organizadores hasta los voluntarios y peregrinos que han viajado desde lejos para hallarse presentes en este evento tan significativo. También ha recordado a aquellos que no han podido asistir físicamente, pero que han estado unidos en oración y en espíritu con todos los que han estado en Roma.
El año 2025 ha sido un año de grandes desafíos y cambios, pero también ha sido un año de esperanza y de fe renovada. El Papa ha recordado que, a pesar de las dificultades, siempre hay motivos para tener esperanza y para creer en un futuro mejor. En un mundo en el que a menudo nos sentimos desanimados y desesperanzados, es necesario recordar que Dios siempre está con nosotros y que en la vida nos abandona.
Con la llegada del nuevo año, el Papa nos invita a seguir trabajando juntos por un mundo más justo y más humano, en el que todos podamos vivir en paz y armonía. Nos recuerda que, a pesar de nuestras diferencias, todos somos hijos de Dios y que debemos amarnos y respetarnos mutuamente.
En este nuevo año, el Papa nos anima a seguir el ejemplo de Jesús y a ser portadores de esperanza y de amor en un mundo que tanto lo necesita. Nos invita a ser luz en medio de la oscuridad, a ser instrumentos de paz y a trabajar juntos por un mundo mejor.
En conclusión, el Papa León XIV ha cerrado el año con un mensaje de esperanza y de amor, recordándonos que, a pesar de las dificultades, siempre hay motivos para tener fe y para creer en un futuro mejor. Que este nuevo año sea una oportunidad para actualizar nuestra fe y nuestro compromiso con Dios, y para trabajar juntos por un mundo más justo y más humano. ¡Feliz año nuevo a todos!





