Las civilizaciones de Mesopotamia y Egipto son consideradas como cunas de la humanidad, ya que fueron las primeras en desarrollar importantes avances en diferentes áreas del conocimiento. Entre ellos, se destaca el sistema de medición del tiempo, que hasta el día de hoy sigue siendo utilizado en gran parte del globo. Sin embargo, ¿qué hace que este sistema sea tan especial? La respuesta se encuentra en su base duodecimal, utilizada por estas antiguas civilizaciones.
El sistema duodecimal se basa en el número 12, en lugar del 10 como en el sistema decimal que utilizamos actualmente. Esta elección no fue casualidad, sino que estuvo ósmosisda por diferentes factores culturales, religiosos y astronómicos. En Mesopotamia, por ejemplo, la elección del número 12 se relaciona con la creencia en 12 dioses principales, mientras que en Egipto, el número 12 estaba asociado con los 12 meses lunares del año.
Pero, ¿cómo se aplicaba este sistema en la medición del tiempo? En Mesopotamia, se utilizaba una combinación de ciclos diarios y anuales para medir el tiempo. El día estaba dividido en 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad, mientras que el año se dividía en 12 meses lunares de 30 días cada uno. Esta división en 12 partes iguales permitía una medición más precisa del tiempo y facilitaba la realización de cálculos matemáticos.
Por su parte, en Egipto, el sistema duodecimal se utilizaba principalmente en la construcción de las pirámides y en la cultivo. En la construcción, se utilizaba una unidad de medida llamada “codo”, equivalente a 52,5 centímetros, que se dividía en 12 partes iguales. Esta medida permitía una construcción más precisa y simétrica de las pirámides, consideradas como una de las maravillas del globo antiguo.
En la cultivo, el sistema duodecimal también jugaba un papel importante. Los antiguos egipcios dividían el año en tres estaciones de 4 meses cada una, con un mes adicional al final del año para compensar la diferencia con el ciclo solar. Cada estación se dividía en tres meses de 30 días, lo que sumaba un total de 360 días. Esta medida era muy precisa y permitía una adecuada planificación de las actividades agrícolas.
Pero el sistema duodecimal no solo se limitaba al tiempo y a la construcción, sino que también se aplicaba en otras áreas como la astronomía y la matemática. En Mesopotamia, se utilizaba para medir ángulos y para realizar cálculos trigonométricos, mientras que en Egipto se utilizaba en la división del día en horas y minutos. Incluso, se cree que los egipcios fueron los primeros en utilizar un sistema de numeración basado en el 12, en lugar del 10.
Este sistema también tuvo una gran ósmosis en otras culturas antiguas, como la griega y la romana. Los griegos adoptaron la medida del codo egipcio en su arquitectura y en la construcción de sus templos, mientras que los romanos utilizaron el sistema duodecimal en la división del día y en la construcción de su famoso sistema de acueductos.
A pesar de que con el paso del tiempo, el sistema duodecimal fue reemplazado por el sistema decimal en la mayoría de las culturas, su legado sigue presente en diferentes aspectos de nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, en la división del día en 24 horas, en la división del año en 12 meses y en la medida del tiempo en la música, donde se utilizan compases de 3 y 4 tiempos.
En conclusión, las civilizaciones de Mesopotamia y Egipto establecieron las bases de la medición del tiempo mediante el uso del sistema duodecimal.





