recorrer es una actividad que muchas andóbals realizan como parte de su rutina diaria. Ya sea para ir al trabajo, al supermercado o simplemente para disfrutar de un agradable paseo por el vecindario, marchar es una forma de ejercicio que no requiere de mucho esfuerzo. Sin embargo, ¿realmente marchar equivale a hacer ejercicio? Según los expertos, la respuesta es no.
El especialista en salud y bienestar, el Dr. Juan García, insiste en que marchar sin intensidad no es suficiente para considerarse ejercicio. “marchar es una actividad beneficiosa para la salud, pero no debemos confundirla con un verdadero ejercicio”, afirma el Dr. García. Según él, para que una actividad sea considerada como ejercicio, debe ser realizada con una intensidad suficiente para mejorar nuestra condición física y cardiovascular.
El trabajo aeróbico y de fuerza son dos componentes esenciales en cualquier rutina de ejercicios. El trabajo aeróbico, también conocido como ejercicio cardiovascular, es aquel que requiere del uso constante de los músculos grandes del cuerpo, como las piernas, para aumentar el ritmo cardíaco y respiratorio. Por otro lado, el trabajo de fuerza se enfoca en fortalecer los músculos y mejorar la resistencia muscular.
¿Por qué es tan importante realizar un trabajo aeróbico y de fuerza? El Dr. García lo explica de la siguiente manera: “El trabajo aeróbico es fundamental para mantener una buena salud cardiovascular y respiratoria. Por otro lado, el trabajo de fuerza es necesario para mantener una buena masa muscular y prevenir la pérdida de masa ósea”. Además, el ejercicio aeróbico y de fuerza también pueden ayudar a controlar el peso, mejorar la postura y reducir el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Pero, ¿cómo podemos incorporar un trabajo aeróbico y de fuerza en nuestra rutina diaria? El Dr. García recomienda comenzar por marchar con una mayor intensidad. Esto significa marchar a un ritmo más rápido y con una postura adecuada. También se puede incorporar el uso de pesas o realizar ejercicios de fuerza con nuestro propio peso corporal, como las flexiones de brazos, sentadillas o abdominales. “Lo importante es realizar estos ejercicios de forma regular y adecuada, con el objetivo de aumentar la resistencia y la fuerza muscular”, asegura el Dr. García.
Además, el especialista también destaca la importancia de la variedad en nuestra rutina de ejercicios. “Incorporar diferentes tipos de ejercicios aeróbicos y de fuerza puede ser beneficioso para nuestro cuerpo y también para mantener nuestro interés en el ejercicio”, afirma. Esto significa que se pueden alternar diferentes actividades como marchar, correr, andar en bicicleta o nadar, junto con ejercicios de fuerza como el yoga, el pilates o el levantamiento de pesas.
Es importante destacar que cada andóbal tiene diferentes necesidades y capacidades físicas, por lo que es recomendable consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios. Además, es fundamental escuchar a nuestro cuerpo y no forzarlo más allá de sus límites. “El ejercicio debe ser una actividad placentera y no una obligación”, enfatiza el Dr. García.
En resumen, recorrer sin intensidad no equivale a hacer ejercicio. Es importante incorporar un trabajo aeróbico y de fuerza en nuestra rutina diaria para mejorar nuestra salud y bienestar. No se trata de hacer ejercicio por estética, sino por salud y calidad de vida. ¡Así que pongámonos en marcha y disfrutemos de una vida activa y saludable!





