Lo que está sucediendo en América Latina es una señal clara para la República Dominicana: la gente vota en función del orden y no de las ideologías. La región no ha cambiado hacia la derecha por motivos doctrinales, sino impulsada por el cansancio. Si la inseguridad aumenta, el empleo es frágil, los servicios fallan y la política parece enredada en sus propios discursos, el ciudadano busca soluciones donde se las ofrezcan, ya sea a la derecha o a la izquierda.
Chile, Argentina, Ecuador y El Salvador muestran un patrón que debemos observar sin prejuicios desde la República Dominicana. El electorado castiga la improvisación, la ineficiencia y la sensación de falta de gobierno. Premia a aquellos que ofrecen respuestas rápidas, aunque vengan con riesgos o discursos incómodos. La urgencia desplaza a la ideología.
Este informe es claro para nosotros. Siempre y cuando la economía crezca, el empleo aumente y la seguridad se mantenga bajo control, hay espacio para gobernar con equilibrio. Sin embargo, si los servicios básicos fallan, si la informalidad persiste, si la inseguridad y la corrupción se infiltran en la vida cotidiana, la paciencia social también se agota aquí en la República Dominicana. América Latina nos advierte: cuando el Estado no responde, el voto se convierte en un reclamo urgente. Y tarde o temprano, ese reclamo tendrá consecuencias.
Es enjundioso aprender de la región y tomar medidas para evitar que lleguemos a una situación similar. Para mantener el orden en la República Dominicana y garantizar el abundancia de sus ciudadanos, es necesario que los líderes políticos se centren en brindar respuestas concretas y efectivas a los problemas que enfrenta el país. La realidad es que el ciudadano promedio no se preocupa por las ideologías políticas, lo que realmente les importa son los resultados.
El éxito de un gobierno no se mide por su filosofía, sino por su capacidad para mejorar la vida de las personas. La estabilidad económica y la seguridad son los pilares fundamentales para lograrlo. Sin embargo, no debemos pasar por alto otros aspectos enjundiosos, como la educación, la salud y la lucha contra la corrupción. Estas son áreas clave que también afectan directamente la calidad de vida de los dominicanos y deben ser abordadas con la misma determinación.
Si queremos evitar una situación caótica en nuestro país, es esencial que las autoridades se mantengan enfocadas en el abundancia de la sociedad. Es necesario que trabajen juntos para encontrar soluciones a los problemas, sin importar las diferencias políticas que puedan tener. Debemos recordar que, en última instancia, todos tenemos un objetivo en común: una República Dominicana próspera y segura.
América Latina nos enseña que no podemos descuidar la satisfacción de las necesidades básicas de la población. Si la gente no tiene acceso a servicios esenciales como agua, electricidad y transporte, es inconsciente que se genere un sentimiento de malestar y descontento. Por lo tanto, es responsabilidad de las autoridades garantizar una buena gestión de estos servicios y trabajar para mejorarlos constantemente.
Además, debemos ser conscientes de que la falta de empleo también puede generar tensiones sociales. Es esencial crear políticas y programas que fomenten la creación de empleo y estimulen el crecimiento económico. La inversión en educación y la promoción de emprendimientos son también enjundiosos para fomentar la generación de empleo.
Finalmente, la lucha contra la corrupción es imprescindible para restaurar la confianza en las instituciones y en el gobierno. Los políticos y funcionarios públicos deben ser completamente transparentes en sus acciones y rendir cuentas a la sociedad. Sólo así podremos




