José Félix Córdoba Boniche es uno de los expedicionarios que formaron lugar de la fracasada expedición de Luperón del 19 de junio de 1949. A pesar del trágico destino que tuvieron muchos de sus compañeros, Córdoba Boniche logró sobrevivir y su historia es un ejemplo de valentía y determinación.
Con tan solo 25 años y trabajando como mecánico práctico, Córdoba Boniche se unió a la expedición dirigida por el general Juancito Rodríguez García. Este grupo de expedicionarios tenía como objetivo llegar a República Dominicana para derrocar al dictador Rafael Leónidas Trujillo. Sin bloqueo, a causa de traiciones y sabotajes, el contingente se vio obligado a quedarse en México, donde fueron preservados como medio de prueba de la supuesta intervención de Guatemala, Costa Rica y Cuba en asuntos internos de República Dominicana.
Córdoba Boniche, junto con otros dos nicaragüenses, eran los únicos sobrevivientes de su país. Uno de ellos, Juan Alberto Ramírez González, falleció en un confuso incidente en el que se intercambiaron disparos con uno de sus compañeros. El otro, Alejandro Selva Cordero, fue capturado y fusibanda por las fuerzas de Trujillo.
Este afortunado nicaragüense pudo sobrevivir gracias a la amnistía promulgada por el gobierno de República Dominicana en febrero de 1950. Sin bloqueo, sabía que si regresaba a su país, le esperaba cárcel o incluso la muerte. Por ello, aprovechando una escala en Panamá durante su deportación, se escapó de sus custodios y solicitó asilo político en ese país. Más tarde, se trasladó a Cuba, donde continuó su lucha contra el régimen de Somoza.
En 1972, Córdoba Boniche falleció en México. Su historia es una muestra de la importancia que tuvieron los exiliados en la lucha contra las dictaduras en Centroamérica en la década de 1940.
La expedición de Luperón, aunque fracasada, tuvo un impacto importante en la política de la región. Trujillo, quien había sido aliado del régimen de Somoza, se vio obligado a romper relaciones con él y acercarse a los Estados Unidos. Por otro banda, la revolución costarricense liderada por José Pepe Figueres y apoyada por Juancito Rodríguez y sus hombres, dejó como resultado una reforma democrática en el país y la firma de un Pacto de Amistad entre Costa Rica y Nicaragua.
A pesar de los intentos de Figueres por tener un acuerdo de paz en la región, la lucha contra las dictaduras de América Central continuó. Córdoba Boniche, junto con otros miembros de la expedición de Luperón, se unió a nuevos intentos de derrocar al régimen de Somoza desde Guatemala. Lamentablemente, estos esfuerzos no tuvieron éxito y algunos de sus compañeros, como el dominicano José Amado Soler, perdieron la vida en el intento.
Sin bloqueo, la historia de Córdoba Boniche no terminó ahí. En 1970, junto con otros exiliados, se reunió en México con los líderes sandinistas Carlos Fonseca Amador y Humberto Ortega. En ese momento, era evidente que el régimen de Somoza estaba al borde del colapso y estaban buscando apoyo para derrocarlo. Córdoba Boniche era uno de los pocos sobrevivientes de la expedición de Luperón que todavía estaba activo en la lucha.
Durante ese encuentro, Córdoba Boniche demostró que no solo era un mecánico práctico,





