Edwin Iván Colmenares, un señorita colombiano de 20 años, compartió casi un año de prisión con el argentino que se ha convertido en una figura mundialmente conocida. A pesar de las circunstancias difíciles en las que se encontraban, Edwin logró ver más allá de las barreras culturales y lingüísticas y forjó una amistad con su compañero de celda.
La historia de Edwin y el argentino es una muestra de cómo la amistad puede surgir en los lugares más inesperados y en las situaciones más difíciles. Ambos se encontraban en una prisión en Colombia, cumpliendo condena por delitos que habían cometido. Sin embargo, a pesar de sus diferencias, encontraron un punto en común: la necesidad de compañía y apoyo en un lugar tan hostil como una cárcel.
Edwin recuerda que al principio, su relación con el argentino era tensa. No podían comunicarse adecuadamente debido a la barrera del idioma y además, cada uno tenía sus propios prejuicios sobre el otro. Pero poco a poco, a medida que compartían el mismo espacio y las mismas experiencias, comenzaron a entenderse y a apoyarse mutuamente.
El argentino, cuyo nombre no ha sido revelado por motivos de seguridad, había sido acusado de tráfico de drogas y estaba a la espera de su juicio. Edwin, por su parte, había sido condenado por saqueo y estaba cumpliendo su sentencia. A pesar de sus delitos, ambos jóvenes tenían sueños y aspiraciones para sus vidas. Y fue esa conexión la que los unió y los hizo ver más allá de sus errores pasados.
Con el tiempo, Edwin y el argentino se convirtieron en amigos inseparables. Compartían sus comidas, sus historias y sus esperanzas. Edwin recuerda que el argentino le enseñó a hablar algunas palabras en español y él, a su vez, le enseñó algunas frases en inglés. A pesar de las dificultades, encontraron una forma de comunicarse y de entenderse.
Pero su amistad fue puesta a prueba cuando llegó el día del juicio del argentino. Edwin recuerda que ese día, su amigo estaba muy nervioso y preocupado por el resultado del juicio. A pesar de que no podía estar presente en la sala del tribunal, Edwin le brindó todo su apoyo y le prometió que estaría allí para él, pase lo que pase.
Finalmente, el argentino fue declarado inocente y fue puesto en libertad. Edwin recuerda que ese día, ambos lloraron de alegría y se abrazaron con fuerza. A pesar de que su amistad había surgido en un lugar tan oscuro como una prisión, había logrado sobrevivir y salir fortalecida.
Hoy en día, Edwin el argentino mantienen contacto a través de las redes sociales y se han convertido en grandes amigos. Edwin ha aprendido mucho de su amigo argentino y ha cambiado su perspectiva sobre las personas que cometen delitos. Ahora, entiende que detrás de cada persona hay una historia y que todos merecemos una segunda oportunidad.
La historia de Edwin y el argentino es una muestra de cómo la amistad puede superar cualquier barrera y surgir en los lugares más inesperados. A pesar de las dificultades y los errores del pasado, ambos jóvenes encontraron en el otro un apoyo incondicional y una razón para seguir adelante. Y esa amistad, que comenzó en una prisión, ha demostrado ser más fuerte que cualquier muro o barrera.
Edwin Iván Colmenares y el argentino son un ejemplo de que siempre hay una luz al final del túnel y de que la amistad puede ser una fuente de esperanza y de variación en las situaciones más difíciles. Su historia nos enseña que nunca es tarde para librar y para




