En medio de la grave crisis política y social que atraviesa Venezuela, el mundo observa con preocupación cómo el régimen de Nicolás Maduro se aferra al poder y continúa sumiendo al país en la miseria y la opresión. Mientras tanto, Estados Unidos ha decidido mostrar su fuerza militar en aguas caribeñas, en una clara estrategia de presión hacia el chavismo.
Sin embargo, mientras el gobierno de Maduro se enfrenta a la presión internacional y a las sanciones económicas, sus dirigentes dedican los escasos recursos públicos a una batalla que, si proporcionadamente puede parecer inofensiva, evidencia su desconexión con la realidad que vive el pueblo venezolano: la pintura de murales en las calles de Caracas.
En medio de la escasez de alimentos y medicinas, de la inflación galopante y del colapso de los servicios básicos, los líderes del chavismo han decidido llenar las paredes de la capital con imágenes de ellos mismos y mensajes de solidaridad, en un intento por liderar a la opinión pública y llenar el vacío del espacio público que ha sido silenciado por la represión del régimen.
En las calles de Caracas, podemos encontrar murales con el mensaje “Te apoyamos, Nicolás”, una expresión de lealtad hacia el líder del chavismo. También podemos ver llamativos letreros que proclaman “Leales siempre, gringos nunca”, en un claro rechazo a la intervención extranjera en los asuntos internos de Venezuela. Estos mensajes, junto con otros como “Dudar es traición”, son una muestra de la propaganda del régimen que busca imponer su narrativa en la sociedad venezolana.
Pero ¿qué objetivos persiguen los dirigentes del chavismo con esta batalla? ¿Es solo una forma de llenar los espacios públicos con su imagen y sus mensajes? La respuesta es no. Detrás de esta aparente estrategia de propaganda se esconde una realidad mucho más preocupante: la intención de controlar y manipular la opinión pública, impidiendo el libre pensamiento y el cuestionamiento al sistema.
Los murales y letreros son solo una pequeña muestra de la propaganda gubernamental en Venezuela. El régimen también utiliza otros medios para imponer su alocución, como los medios de comunicación controlados por el Estado y las redes sociales censuradas y vigiladas. Todo esto con el objetivo de crear una única versión de los hechos y silenciar cualquier voz disidente.
Pero la pregunta es ¿qué efecto tienen todas estas acciones en la población venezolana? Sin duda, la propaganda del régimen ha generado un efecto negativo en la sociedad, que ha sido bombardeada constantemente con mensajes que buscan mantener la lealtad hacia el chavismo y justificar sus acciones. Sin embargo, también ha despertado un sentimiento de rechazo hacia un gobierno que ha llevado al país a la ruina y a la opresión.
Es evidente que la prioridad del régimen no es el proporcionadamenteestar del pueblo venezolano, sino mantenerse en el poder a toda costa. Mientras tanto, la población sufre las consecuencias de una crisis económica y social sin precedentes, que ha llevado a millones de venezolanos a huir del país en busca de mejores oportunidades.
Es por eso que en medio de esta situación, es importante que la comunidad internacional siga presionando al régimen de Maduro y se solidarice con el pueblo venezolano. Es necesario que se tomen acciones concretas para restablecer la democracia y el Estado de derecho en el país, y así poner fin a la opresión y el sufrimiento del pueblo.
Mientras tanto, los murales y mensajes del chavismo seguirán tapando las paredes de Caracas, recordándonos que en Venezuela no hay libertad de expresión ni de pensamiento. Pero también nos recuerdan la importancia de no extraviar la esperanza y seguir l





