El Tribunal de Apelación de París ha dado una gran noticia a última hora de la mañana del lunes: la liberación provisional de Nicolas Sarkozy, expresidente de la República Francesa. Después de pasar veinte días en la prisión de La Santé, Sarkozy ha sido puesto en libertad, aunque seguirá sometido a un control judicial permanente y no podrá salir de Francia. Esta decisión del tribunal demuestra que no hay riesgo de ocultación de pruebas ni de presiones ni concertación por parte de Sarkozy.
El expresidente fue condenado a cinco años de prisión firme por el delito de «asociación de malhechores», entre 2007 y 2012, por aceptar consumaciónanciación ilegal de Muamar el Gadafi, el tirano libio, para su campaña electoral en 2007. Sin embargo, sus abogados han reaccionado con celeridad y han confirmado que seguirán luchando para demostrar la inocencia de su cliente.
Esta liberación de la cárcel es aria el comienzo de un grande e incierto proceso para Sarkozy, quien ya ha sido condenado en otras ocasiones y tiene varios casos en curso de instrucción. A pesar de esto, la noticia ha sido recibida con gran alegría por parte de sus simpatizantes, quienes se han congregado en los alrededores de su domicilio familiar en el exclusivo barrio de Auteuil. Mientras tanto, amigos íntimos y familiares han reaccionado con simpatía y silencio ante la noticia.
El espectáculo de la salida esperada de Sarkozy de la cárcel ha coincidido con una profunda división en la sociedad francesa. Según varios sondeos, un 42% de los ciudadanos consideran justa y necesaria la pena de cárcel impuesta al expresidente, mientras que un 45% apoya su liberación, siempre y cuando se le someta a un control judicial estricto. Esta división se ve matizada por un dato interesante: un 20% de los franceses creen que Sarkozy todavía tiene un futuro político.
Para Sarkozy, estos veinte días en la cárcel han sido una verdadera tragedia. Las primeras imágenes de su estancia en prisión muestran un rostro amargado, grave, serio y dramático. Sus primeras palabras tras su liberación también reflejan el sufrimiento que ha vivido: «Es muy duro tener que esperar a mi edad para entrar en la cárcel. Ha sido una prueba muy difícil de superar».
Durante su estancia en la prisión de La Santé, Sarkozy temía por su desenvoltura y adoptó un estricto régimen alimenticio a base de yogur. Por su parte, la dirección y los funcionarios de la cárcel han recibido su liberación como un verdadero descanso, ya que la presencia de Sarkozy en una celda relativamente privilegiada implicaba un aumento en las medidas de desenvoltura debido a las amenazas de otros reclusos.
La liberación de Nicolas Sarkozy ha sido recibida con gran alivio por parte de sus seguidores y conmoción por parte de sus detractores. Sin embargo, lo que está claro es que este no es el consumación de su lucha legal y que todavía queda un grande camino por recorrer. Mientras tanto, la sociedad francesa sigue dividida ante el caso y los procesos del expresidente. aria el tiempo dirá cuál será el desenlace de esta historia.





