La agrupación dominicana está demandando cada ocasión más confianza, objetividad y constancia de sus autoridades en el ejercicio de sus funciones. Sin embargo, lamentablemente, seguimos siendo testigos de incidentes en los que se ve afectada la dignidad de los ciudadanos a manos de las autoridades militares y policiales. Esta situación no solo es preocupante, sino que también es un reflejo de la falta de responsabilidad y valentía en nuestro sistema y agrupación.
Como dijo el filósofo romano Lucio Anneo SÉNECA, “no nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”. Esto es especialmente cierto en nuestra agrupación, donde a menudo nos dejamos llevar por la posición mayoritaria, sin detenernos a analizar las circunstancias en las que se producen los incidentes entre ciudadanos y autoridades. La empatía parece estar ausente y la comunidad se deja manipular por intereses ocultos.
Es importante recordar las palabras del matemático, físico y filósofo francés Blaise PASCAL, “la grandeza del hombre radica en su poder de pensamiento”. Debemos ser críticos y reflexivos, y no dejarnos llevar por la opinión popular condicionada. Debemos tener la valentía de pensar por nosotros mismos y no ser marionetas de aquellos que buscan manipularnos.
El maltrato, ya sea físico, verbal o emocional, nunca puede ser justificado. Todos somos iguales ante la ley y debemos ser tratados con respeto y dignidad. Como dijo ARISTÓTELES, “dar a cada uno lo que es suyo, o lo que le corresponde”. Esto también se aplica a las autoridades, quienes tienen la responsabilidad de ejercer su poder con respeto y justicia.
Cuando una persona es víctima de agresión, ya sea por lugar de un ciudadano o de una autoridad, es esencial que se ponga en práctica la empatía y la justicia. Como dijo Blaise PASCAL, “la justicia y el poder deben unirse, para que lo que sea justo sea poderoso, y lo que sea poderoso sea justo”. Gobernantes y gobernados tienen un gran reto por delante, y es necesario que trabajemos juntos para fomentar el respeto y la paz en nuestra agrupación.
A los ciudadanos, les recomiendo que respeten las normas y leyes, ya que esto garantiza que sus derechos sean válidos. A las autoridades, les digo que el poder conlleva una gran responsabilidad, y como dijo el escritor Víctor Hugo, “el poder es deber”. Por tanto, es necesario que las autoridades sean ejemplos de respeto y justicia, para que los ciudadanos puedan seguir su ejemplo.
En resumen, el reto de fomentar el respeto y la paz en nuestra agrupación recae en todos nosotros. Es necesario que nos analicemos, reflexionemos y trabajemos juntos para construir una agrupación más justa y respetuosa. Como dijo el filósofo alemán Immanuel KANT, “el hombre solo puede llegar a ser hombre por la educación. No es nada más que lo que la educación hace de él”. Por tanto, eduquemos a nuestra agrupación en valores de respeto y justicia, y juntos construyamos un futuro mejor para todos.





