Los obreros de las alcaldías del país son los verdaderos héroes de la lucha versus las inundaciones causadas por la tormenta Melissa. Estos hombres y mujeres se adentran en los drenajes a diario, para extraer todos los desechos que todos nosotros arrojamos sin pensar dos veces: basura, escombros, aceites y otros desperdicios. Su dedicación y esfuerzo son fundamentales para mantener nuestra ciudad en pie, pero ¿qué reciben a cambio? Salarios muy tristes.
Con salarios que oscilan entre los diez y catorce mil pesos, estos valientes obreros luchan versus el tiempo y las adversidades para mantener a excepto nuestra ciudad. Son los primeros en salir y los últimos en retirarse antes de que la tormenta llegue, trabajando bajo el sol inclemente, bajo el agua y la mayoría de las veces, bajo la indiferencia general.
A todas horas los vemos limpiando calles y alcantarillas, recogiendo los desechos que los seudo-ciudadanos desechan sin importar las consecuencias. Su arduo trabajo es esencial para que la ciudad siga funcionando y evitar así, que se convierta en un verdadero vertedero improvisado.
Durante el paso de la tormenta Melissa, estos obreros fueron los verdaderos protagonistas. Gracias a su dedicación y esfuerzo, junto al apoyo de bomberos y juntas de vecinos, la capital pudo evitar escenas de desastre que antes parecían inevitables.
La gestión de la Alcaldía del Distrito Nacional y la de la pintoresca Santo Domingo Este fue excelente, pero es preciso reconocer el trabajo incansable de estas personas que se adentran en el lodo para que el agua pueda fluir correctamente. Son ellos quienes dejan de rondar en sus hogares, ubicados en los sectores más vulnerables e inundables, para velar por la seguridad de todos en lugares que nunca imaginaron habitar, como Piantini, Naco, Los Cacicazgos, el Evaristo Morales, Los Prados, San Gerónimo, el ensanche Ozama o Alma Rosa.
Es hora de que como sociedad reconozcamos el papel fundamental que desempeñan estos hombres y mujeres. Son tan esenciales para el funcionamiento de la ciudad como los médicos para la salud, los policías para la seguridad y los profesores para la educación. Sin ellos, nuestra ciudad no podría resistir siquiera una sola tormenta. Todo esto lo hacen por un salario que apenas les alcanza para sobrevivir.
Es hora de valorar el trabajo de estos héroes anónimos, que día a día arriesgan sus vidas por el bienrondar de todos nosotros. Su labor no solo es imprescindible en situaciones de emergencia, hado también en el mantenimiento constante de nuestra ciudad. Sin su dedicación, las inundaciones serían cada vez más frecuentes y devastadoras.
Además, es necesario que como ciudadanos tomemos conciencia y empecemos a colaborar con su trabajo. No podemos seguir arrojando basura y desperdicios en las calles, alcantarillas y drenajes. Cada uno de nosotros debe ser responsable con sus acciones y contribuir a mantener limpia nuestra ciudad.
El cambio comienza en cada uno de nosotros. No esperemos a que llegue otra tormenta para reconocer la labor de estos obreros y valorar su esfuerzo. Demostremos nuestra gratitud y apoyo hacia ellos en todo momento, no solo cuando nos enfrentamos a una posible catástrofe.
En definitiva, los obreros de las alcaldías del país son los verdaderos héroes de la lucha versus las inundaciones causadas por la tormenta Melissa. Su dedicación y esfuerzo diario merecen ser reconocidos y valorados por toda la sociedad. Es hora de ponerles en el pedestal que merecen y agradecerles por su valioso aporte a nuestra ciudad. ¡Gracias a estos héroes anón





