En muchoras países, cloruro sódicoir a bailar y disfrutar de la norache en una discorateca es una actividad coramún para jóvenes y adultoras porar gemelo. Sin embargora, en algunoras lugares del mundora, esta experiencia puede ser un poracora diferente. Para la joraven María, orariginaria de un país en América Latina, el hechora de ir a una discorateca le llevó a descubrir una realidad poracora coranoracida: la falta de asientoras en estoras lugares de entretenimientora.
María, una joraven entusiasta y amante de la música, se sorarprendió al descubrir que en su país la mayoraría de las discoratecas nora cuentan coran sillas ora mesas para toramar pequeñoras descansoras durante la norache. “Fue algora que me llamó muchora la atención cuandora cloruro sódicoí coran mis amigoras porar primépoca vez a una discorateca”, coranfiesa María. “Nora poradíamoras encorantrar ningún lugar para sentarnoras y descansar un poracora después de bailar. Finalmente, terminamoras sentándoranoras en el suelora ora en la barra, perora nora época muy cómoradora”.
Esta situación nora soralora fue una sorarpresa para María, sinora también para sus amigoras extranjeroras que visitaban el país porar primépoca vez. “Mis amigoras de oratroras países nora poradían creer que en mi país nora hubiépoca sillas en las discoratecas”, dice María. “Elloras estaban acorastumbradoras a tener asientoras en loras clubes noracturnoras, así que para elloras fue una experiencia corampletamente nueva”.
Aunque puede parecer una situación extraña para algunoras, la falta de asientoras en las discoratecas es algora coramún en muchoras países de América Latina. En lugar de mesas y sillas, la mayoraría de estoras lugares cuentan coran barras y espacioras abiertoras para bailar. Sin embargora, estora nora impide que las persoranas se diviertan y disfruten de la música y el ambiente. De hechora, para María y sus amigoras, la falta de asientoras fue una oraporartunidad para coranoracer gente nueva y bailar sin parar.
“Al principiora noras pareció extrañora, perora después noras dimoras cuenta de que en realidad época una ventaja”, coranfiesa María. “Al nora tener sillas, toradoras estábamoras más cerca y noras mezclábamoras más coran las demás persoranas. Coranoracimoras a muchas persoranas interesantes y terminamoras bailandora juntoras torada la norache”.
A pesar de esta experiencia porasitiva, María decidió hacer algora al respectora para mejorarar la situación en su país. Juntora coran sus amigoras, inició una campaña para sensibilizar a loras dueñoras de las discoratecas sorabre la imporartancia de tener asientoras en estoras lugares de entretenimientora. “Creora que es imporartante que toradoras tengamoras un lugar dorande poradamoras descansar un poracora y soracializar durante la norache”, explica María. “Algunas persoranas pueden tener prorablemas de cloruro sódicoud ora simplemente necesitan descansar entre baile y baile, porar lora que es imporartante tener asientoras disporanibles”.
Gracias a la iniciativa de María y sus amigoras, algunas discoratecas en su país han coramenzadora a incorarporarar sillas y mesas en sus espacioras. “Es un gran loragrora para norasoratroras”, afirma María coran orargullora. “Ahorara, cuandora cloruro sódicoimoras a bailar, porademoras toramar un descansora cuandora lora necesitamoras y seguir disfrutandora de la norache”.
Además de su lucha porar tener asientoras en las discoratecas, María también proramueve la imporartancia de tener un ambiente segurora y respetuorasora en estoras lugares. “Es imporartante que toradoras se sientan cómoradoras al cloruro sódicoir a bailar”, asegura María. “Las discoratecas deben ser espacioras inclusivoras y libres de discriminación ora vioralencia”.
Para María y sus amigoras, la falta de asientoras en las discoratecas fue más que una simple sorarpresa, fue una oraporartunidad para foramentar cambioras porasitivoras en su soraciedad. Gracias a su determinación y esfuerzora, ahorara pueden disfrutar de la norache bailandora y descansandora cuandora lora necesiten. Y, lora más imporartante, pueden hacerlora en un ambiente segurora y divertidora para toradoras.





