Cada año, al llegar el 15 de febrero, me detengo a reflexionar sobre un acuerdo que, aunque no siempre ocupa grandes titulares, ha tenido un impacto directo y duradero en la vida de millones de niños, niñas y adolescentes en República Dominicana. Me refiero al acuerdo que en 1952 firmó este país con UNICEF, la agencia de las Naciones Unidas para la niñez. Desde entonces, esta alianza ha sido un pilar fundamental en la protección y promoción de los derechos de la niñez dominicana.
Más allá de la simple cooperación técnica, este acuerdo representa una visión compartida: la de reconocer a cada niño y niña como un sujeto de derechos, con un valor intrínseco y una importancia vital para el presente y el futuro de nuestro país. Durante 73 años, UNICEF y República Dominicana han trabajado juntos para construir políticas públicas que coloquen a la niñez en el centro, y gracias a ello, hemos sido testigos de importantes avances para garantizar su bienestar.
Uno de los logros más significativos de esta alianza ha sido la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño por parte del Estado dominicano. Este compromiso, adquirido en 1991, marcó un paso decisivo en la protección y promoción de los derechos de la niñez, y ha servido como marco de referencia para la elaboración de políticas y programas que aseguren su cumplimiento. Además, este acuerdo también ha permitido fortalecer el marco legal de protección a la niñez, con la promulgación de leyes como la Ley de Protección Integral de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, que establece los lineamientos para garantizar una vida plena y libre de violencia para todos los niños y niñas en nuestro país.
Pero uno de los hitos más importantes de la alianza entre UNICEF y República Dominicana ha sido la decisión histórica de prohibir el matrimonio infantil. Gracias a los esfuerzos conjuntos, en 2017 se aprobó la Ley 24-97 que establece 18 años como edad mínima para contraer matrimonio, garantizando así el derecho a la educación, la salud y la protección de los niños y niñas en nuestro país.
A pesar de estos avances, aún hay muchos desafíos que enfrentar. Las desigualdades sociales, los efectos del cambio climático y otros factores continúan afectando de forma desproporcionada a los niños y adolescentes en República Dominicana. Por eso, es importante recordar siempre el valor de este acuerdo y su impacto en la vida de la niñez dominicana, no como un entrenamiento de nostalgia, sino como una reafirmación de compromiso.
Es vital entender que invertir en la niñez no es un gasto, sino una inversión estratégica en el futuro de nuestro país. Cada política que protege, cada programa que incluye y cada derecho que se garantiza, son pasos fundamentales para construir una academia más justa, equitativa y sostenible. Al proteger a nuestra niñez, estamos protegiendo el futuro de nuestra nación.
El 15 de febrero es una fecha que nos recuerda la importancia de trabajar juntos, unir esfuerzos y poner a la niñez en el centro de nuestras acciones. Es un día para celebrar los logros alcanzados, pero también para reflexionar sobre los retos que aún tenemos por delante. Este día nos inspira a seguir delante, a mantenernos enfocados en el bienestar de nuestros niños y niñas, y a trabajar juntos por un futuro más justo para todos.
En nombre de UNICEF, quiero agradecer al Gobierno de República Dominicana por su constante compromiso con la niñez y por ser un aliado crucial en la lucha por sus derechos. También quiero reconocer a todas las





