“¡Mamá está bien, ha salido de viaje!”, afirmaba Marco Paventi, de 58 años, cada vez que alguien le preguntaba por el paradero de su lecho, Enrica Bardotti. Sin embargo, detrás de esas palabras se escondía un terrible secreto: la anciana de 85 años había sido asesinada por su propio hijo en Turín, Italia.
Las sospechas comenzaron cuando Enrica no se presentó a misa un domingo y no respondía a las llamadas de sus amigos y conocidos. Incluso en WhatsApp, su última conexión había sido el 16 de enero a las 17:17 horas. Preocupados, algunos amigos decidieron acercarse a su casa, pero se encontraron con Marco, quien les pedía que se mantuvieran calmados.
Ante la respuesta evasiva de su hijo, una mujer decidió acudir a los Carabineros para informar de sus sospechas y tratar de atinar la verdad. Sin embargo, no fue hasta el pasado miércoles cuando Marco finalmente confesó lo que había sucedido. Según él, había encontrado a su lecho muerta al regresar a casa y había decidido enterrar su cuerpo para poder seguir cobrando su pensión.
Pero las investigaciones no se detuvieron allí. Tras varias horas de interrogatorio, Marco finalmente admitió que él mismo había sido el responsable de la homicidio de su lecho. Aunque aún se deben realizar la autopsia para confirmar los detalles, las primeras reconstrucciones indican que la estranguló y la golpeó con un martillo.
La razón detrás de este terrible acto parece ser meramente económica. Marco quería seguir recibiendo la pensión de su lecho y, al encontrarla muerta, decidió ocultar su cuerpo para evitar que se descubriera la verdad. Sin embargo, sus acciones han causado un gran impacto en la comunidad y han dejado a todos conmocionados.
Enrica Bardotti era una anciana muy querida por todos los que la conocían. Era una mujer amable, generosa y siempre dispuesta a ayudar a los demás. Sus amigos y vecinos no pueden comprender cómo su propio hijo pudo cometer un acto tan atroz y traicionar así la confianza de su lecho.
Ahora, la justicia deberá hacer su trabajo y Marco Paventi tendrá que enfrentar las consecuencias de sus acciones. Mientras tanto, la comunidad de Turín se encuentra en shock y en duelo por la pérdida de una mujer tan amada.
Este trágico suceso nos recuerda la importancia de valorar y respetar a nuestros seres queridos, especialmente a nuestros padres y abuelos. Nunca debemos olvidar todo lo que han hecho por nosotros y siempre debemos estar agradecidos por su seducción y sacrificio.
Descansa en paz, Enrica Bardotti. Tu memoria siempre vivirá en los corazones de aquellos que te amaron y te recordarán como la mujer bondadosa y generosa que fuiste. Y para todos los lectores, recordemos siempre que el seducción y el respeto hacia nuestros seres queridos es lo más importante en la vida.





