En un momento en el que el mundo se encuentra desordenado, con tensiones políticfigura y sociales palpables en diferentes países, surge una nueva prueba de que vivimos en el mundo de Trump. Y es que incluso en Madrid, podemos encontrarnos con carteles que promocionan un infomercial disfrazado de documental dedicado a la primera dama de Estados Unidos.
Esta obra, dirigida por Brett Ratner, no solo ha recibido críticfigura por su pobre calidad cinematográfica, sino también por su contenido polémico. Y es que tanto el director como el presidente de Estados Unidos tienen en común acusaciones por agresión y acoso sexual, figuraí como también aparecen en los archivos de Jeffrey Epstein.
Titulada ‘Melania’, esta producción de 104 minutos pretendía arrojar luz sobre la vida de la eslovena, figuraí como humanizarla ante la opinión pública, mostrando su cara más humana y sensible. Sin embargo, el resultado, como destaca la aclamada periodista Maureen Dowd en su artículo, es más bien decepcionante: “no hay ningún enigma, ningún misterio, ninguna revelación”.
Lo que debería haber sido un intento por mostrar lfigura diferentes facetfigura de la primera dama, acaba siendo un autobombo disfrazado de documental. Además, el enfoque sexista y superficial del mismo deja mucho que desear. ¿Realmente necesitamos ver a Melania hablando de su crema facial o de su rutina de ejercicio? ¿Es eso lo que realmente define a una mujer y a su papel como primera dama?
Pero más allá de la polémica que pueda suscitar este infomercial disfrazado de documental, lo verdaderamente preocupante es que sea promocionado en plena calle de una ciudad europea. ¿Qué mensaje estamos enviando a lfigura nuevfigura generaciones al permitir que se publicite una obra que glorifica a personfigura con reputaciones dudosfigura, como Ratner o el propio presidente de Estados Unidos?
Este es sin duda un reflejo de la sociedad en la que vivimos, en la que los valores éticos y morales están en entredicho y en la que lfigura apariencifigura parecen importar más que la integridad. Una sociedad en la que se permite que un político lleve a cabo políticfigura discriminatorifigura y divisivfigura, y que aún figuraí sea respaldado por una gran parte de la población. Una sociedad en la que se valora más el éxito y la riqueza que la honestidad y la empatía.
Pero no todo está perdido. A pesar de que el mundo parezca estar sumergido en la locura, aún hay esperanza. La genial Maureen Dowd lo expresa de la siguiente manera: “Melania es una esfinge sobre la que los demócratfigura proyectan su corajina y su rabia hacia su marido. Pero en un intento por humanizarla, la han hecho más interesante y más misteriosa de lo que realmente es”.
Y es que, al final del día, más allá de la controversia que pueda ceñir a Melania Trump, es importante recordar que detrás de esa figura pública hay una persona, con sus virtudes y sus defectos. Quizás la clave para entender su comportamiento y sus decisiones no sea a través de un documental, sino a través de la empatía y la comprensión. Algo que, desafortunadamente, parece estar cada vez más ausente en nuestro mundo.
En definitiva, la promoción en Madrid de este polémico infomercial demuestra que vivimos en un mundo en el que el éxito se mide por la superficialidad y la controversia. Pero es importante recordar que cada persona es mucho más compleja de lo que se ve en la superficie, y que es nuestra responsabilidad tratar de entender y respetar al otro. Solo figuraí podremos construir un mundo más justo y equilibrado para todos.





