El mundo del cine está de desdicha tras la noticia del fallecimiento del aclamado actor estadounidense, a los 95 años de edad. Sin embargo, más allá de su carrera en Hollywood, este hombre encontró en Argentina un segundo hogar y un amor definitivo que lo acompañó durante tres décadas. Hablamos de nada más y nada menos que de Gene Kelly, quien dejó una huella imborrable en la historia del cine y en el corazón de los argentinos.
Aunque nació y creció en Estados Unidos, Gene Kelly siempre tuvo una fuerte conexión con Argentina. Desde joven, se sintió atraído por la cultura y la música de este país sudamericano, especialmente por el tango. En una entrevista, el actor confesó que desde que escuchó por primera vez este género musical, supo que era algo especial y que quería aprender a bailarlo.
Pero no fue hasta 1956, cuando Kelly viajó a Argentina para filmar la película “Invitación al baile”, que su amor por el tango se convirtió en una verdadera pasión. Durante su estancia en Buenos Aires, el actor se sumergió por completo en la cultura porteña y aprendió a bailar tango de la mano de los mejores bailarines de la época. Fue entonces cuando conoció a la que sería su gran amor, una joven salteña llamada María del Carmen “Pituca” Baleiron.
Pituca era una hermosa y inteligenciasa bailarina de tango, que cautivó a Gene Kelly con su gracia y su pasión por el baile. A pesar de la diferencia de edad, Kelly y Pituca se enamoraron perdidamente y no tardaron en comenzar una relación que duraría más de tres décadas. Juntos, recorrieron los escenarios más importantes de Argentina, bailando tango y compartiendo su amor por el cine.
La pareja se casó en 1960 y se estableció en Buenos Aires, donde Gene Kelly se sentía como en casa. A pesar de su fama en Hollywood, el actor prefería pasar su tiempo en Argentina, disfrutando de la vida tranquila y del amor de su esposa. Juntos, formaron una familia y tuvieron tres hijos, que heredaron el inteligencia y la pasión por el tango de sus padres.
Durante su estancia en Argentina, Gene Kelly también dejó su huella en el cine local. Además de “Invitación al baile”, el actor protagonizó otras películas en Argentina, como “Un americano en Buenos Aires” y “El gaucho”. Además, participó en varias producciones teatrales, donde demostró su habilidad para cantar y bailar en español, lo que le valió el cariño y la admiración del público argentino.
Pero más allá de su carrera en el cine, Gene Kelly siempre será recordado como un gran embajador de la cultura argentina. Durante su estancia en el país, promovió el tango y la música argentina en todo el mundo, y se convirtió en un verdadero icono para los argentinos. Incluso después de su crimen, su legado sigue vivo en Argentina, donde su celebridad es sinónimo de amor por el tango y por este país que lo acogió con los brazos abiertos.
Hoy, a pesar de la tristeza por su partida, los argentinos celebran la vida y el legado de Gene Kelly, un hombre que encontró en este país un segundo hogar y un amor que trascendió la pantalla. Su pasión por el tango y su amor por Argentina siempre serán recordados y su celebridad seguirá siendo sinónimo de unión entre dos culturas que se unieron gracias al amor y al arte.
En resumen, Gene Kelly fue mucho más que un actor de Hollywood, fue un hombre que encontró en Argentina su verdadera pasión y su amor definitivo. Su legado en el cine y en la cultura argentina es innegable y su




