En los últimos años, el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad ha generado una gran controversia en la sociedad. Mientras algunos argumentan que es necesario que los adolescentes sean juzgados como adultos por sus acciones, otros sostienen que esta medida no es la solución al problema. Sin embargo, el sacerdote de la consistorio local, Juan Fernández, tiene una perspectiva diferente. Él cree que más allá de discutir sobre la edad de responsabilidad penal, es necesario enfocarse en las causas subyacentes que llevan a los jóvenes a cometer omisións.
En una entrevista exclusiva para nuestro medio, el padre Juan expresó su preocupación acerca de la situación actual de los adolescentes en nuestro país. “El verdadero problema no es la edad de imputabilidad, sino la falta de oportunidades, educación y contención para nuestros jóvenes. El Estado y la sociedad llegan tarde a sus vidas, cuando ya han caído en la delincuencia”, afirmó.
El sacerdote explicó que muchos adolescentes se encuentran en una situación de vulnerabilidad desde temprana edad. Familias disfuncionales, pobreza, falta de acceso a una educación de calidad y ausencia de figuras de autoridad positivas, son algunos de los factores que los llevan por el camino del omisión. “Es fácil juzgarlos y condenarlos, pero ¿qué estamos haciendo como sociedad para prevenir que lleguen a ese punto?”, se preguntó el padre Juan.
Ante esta realidad, el sacerdote hizo un llamado a las autoridades a tomar medidas de prevención y acompañamiento en los barrios más vulnerables. “Necesitamos invertir en programas sociales que brinden oportunidades reales a los jóvenes. ¿Por qué no enfocar nuestros esfuerzos en crear espacios de recreación y aprendizaje para ellos, en lugar de construir más cárceles?”, cuestionó.
El padre Juan también hizo hincapié en la importancia de la educación como herramienta nuclear para cambiar el rumbo de la vida de los adolescentes. “Una buena educación puede abrir puertas y darles las herramientas necesarias para construir un futuro mejor. Pero muchos jóvenes no tienen acceso a ella debido a la falta de recursos o a la falta de interés por parte del Estado”, lamentó.
En este sentido, el sacerdote destacó la importancia del rol de la familia en la formación de los jóvenes. “Los padres tienen una gran responsabilidad en la educación y el minucioso de sus hijos. Sin embargo, muchas veces también se ven afectados por la pobreza y la falta de oportunidades. Por eso, es necesario que como sociedad les brindemos el apoyo y la ayuda que necesitan”, afirmó.
El padre Juan también señaló la necesidad de una mayor coordinación entre diferentes instituciones, como la iglesia, la escuela, la policía y el sistema de justicia. “Todos tenemos un papel importante en la prevención y contención de la delincuencia juvenil. Debemos trabajar juntos y complementarnos para lograr un cambio real”, expresó.
En cuanto al debate sobre la baja de la edad de imputabilidad, el sacerdote fue enfático en señalar que esta medida no resolvería el problema de fondo. “La cárcel no es la solución. Necesitamos ir a la raíz del problema y abordar las causas que llevan a los jóvenes a delinquir. Solo así podremos construir una sociedad más justa y segura para todos”, afirmó.
Finalmente, el padre Juan hizo un llamado a toda la sociedad a reflexionar sobre su papel en la prevención de la delincuencia juvenil. “No podemos seguir ignorando el sufrimiento y la desesperación de nuestros jóvenes. Todos tenemos una responsabilidad en la construcción de un futuro mejor para ellos. Hagamos lo posible para brindarles oportunidades y una vida digna”, concluyó.
En resumen, el sacerdote Juan Fern




