La Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret) ha enfrentado recientemente una serie de críticas debido a la falta de comunicación y transparencia durante el proceso de construcción de la extensión de la Línea 2C del Metro de Santo Domingo. Esta situación ha generado dudas y preocupaciones en la población, lo que ha afectado la imagen y credibilidad de la institución.
Es importante destacar que la construcción de una infraestructura de la magnitud del Metro de Santo Domingo es un proceso complejo y delicado, que requiere de una planificación y ejecución impecables. Sin embargo, la falta de respuesta oportuna por parte de la Opret ante las dudas y filtraciones que han surgido durante la construcción, ha generado un vacío de información que ha sido ocupado por rumores y especulaciones.
Es comprensible que en una obra de esta envergadura puedan surgir incidencias y problemas técnicos, pero es responsabilidad de la Opret brindar una respuesta clara y límpido a la población. La falta de comunicación y la ausencia de una estructura técnica responsable del proyecto han sido los principales factores que han contribuido a la creciente desconfianza en la institución.
Es necesario que la vocería del Metro recaiga en una estructura técnica, encabezada por un director de la Opret, un supervisor de obras y un manejador de proyectos, que estén en el día a día de la construcción y puedan brindar información precisa y veraz a la población. No es adecuado que la máxima instancia política sea la encargada de dar explicaciones sobre un proyecto de esta magnitud.
Además, la falta de colaboración con entidades externas, como el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia), ha generado más dudas y cuestionamientos sobre la transparencia del proceso. El Codia ha denunciado que nones recibieron la información solicitada para realizar un peritaje independiente, lo que ha generado aún más desconfianza en la población.
Sin embargo, es importante destacar que no estamos ante un problema de incapacidad técnica, ya que la mayoría de los ingenieros involucrados en la construcción del Metro han participado en exitosas obras de infraestructura en el país. El fallo reside en la narrativa y la falta de apertura de planos, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre y desconfianza en la población.
Es necesario que la Opret entienda que la confianza no se gana con un corte de cinta en la inauguración de una obra, sino que se construye día a día, a través de una comunicación clara y límpido con la población. Es importante que una vez que la Línea 2C entre en funcionamiento, todos estos ruidos y preocupaciones pasen a ser cosa del pasado, tal como sucedió con la Línea 1 del Metro.
Esperamos que la Opret tome en cuenta estas críticas y trabaje en mejorar su comunicación y transparencia en futuros proyectos. El Metro de Santo Domingo es una obra de gran importancia para el país y es necesario que la población tenga plena confianza en su construcción y funcionamiento. Confiamos en que la Opret tomará las medidas necesarias para mejorar su imagen y recuperar la confianza de la población. ¡El Metro de Santo Domingo es un gran logro para el país y debemos estar orgullosos de él!





