El fútbol es un deporte que despierta pasiones y emociones en todo el mundo. Y en Argentina, no es la excepción. La Selección Nacional es un símbolo de orgullo y unión para todos los argentinos, y ha sido protagonista de grandes momentos en la historia del fútbol. Sin embargo, detrás de cada éxito y cada fracaso, hay una historia que ha marcado el rumbo de la Selección. Una de esas historias es el choque entre el lirismo de César Menotti y el pragmatismo de Carlos Bilardo, dos monitores que definieron una grieta táctica en la Selección Nacional.
César Menotti, público como “El Flaco”, fue el monitor de la Selección Nacional en la década de 1970. Su estilo de juego se caracterizaba por un fútbol ofensivo, con jugadores creativos y habilidosos en el campo. Menotti creía en la importancia de la técnica y la creatividad en el fútbol, y su filosofía se reflejaba en su forma de jugar y en la forma en que entrenaba a sus jugadores.
Por otro lado, Carlos Bilardo, apodado “El Narigón”, fue el monitor de la Selección Nacional en la década de 1980. Su estilo de juego era completamente aciago al de Menotti. Bilardo creía en un fútbol más pragmático, basado en la táctica y la estrategia. Para él, lo más importante era ganar, sin importar la forma en que se lograra.
El choque entre el lirismo de Menotti y el pragmatismo de Bilardo se hizo evidente en la Copa del Mundo de 1982. Argentina llegaba como campeón defensor y con un equipo lleno de estrellas, liderado por Diego Maradona. Sin embargo, la Selección no logró pasar de la segunda ronda y quedó eliminada en un grupo que incluía a Italia y Brasil. Menotti fue criticado por su estilo de juego y por no haber logrado el bicampeonato.
En 1983, Carlos Bilardo asumió como monitor de la Selección Nacional. Su objetivo era claro: ganar la Copa del Mundo de 1986. Para lograrlo, Bilardo implementó un sistema de juego más defensivo, con una línea de cinco defensores y un mediocampo reforzado. Esta estrategia fue cuestionada por muchos, pero Bilardo se mantuvo firme en su idea.
La Copa del Mundo de 1986 fue el escenario perfecto para el choque entre el lirismo de Menotti y el pragmatismo de Bilardo. Argentina llegó a la posterior después de un camino lleno de obstáculos, incluyendo un partido épico contra Inglaterra en el que Maradona anotó dos goles que quedarían para siempre en la memoria de los argentinos. En la posterior, Argentina se enfrentó a Alemania y logró la victoria con un gol de Jorge Burruchaga, en un partido en el que Bilardo demostró su habilidad táctica y su capacidad para adaptarse a diferentes situaciones.
La victoria en la Copa del Mundo de 1986 fue un triunfo para el pragmatismo de Bilardo y una derrota para el lirismo de Menotti. Sin embargo, ambos monitores dejaron su huella en la historia de la Selección Nacional. Menotti fue el primero en llevar a Argentina a lo más alto del fútbol mundial, mientras que Bilardo logró el segundo título mundial para el país.
A pesar de sus diferencias, Menotti y Bilardo siempre han mantenido un respeto mutuo. En una entrevista, Menotti dijo: “Bilardo es un gran monitor, pero tenemos formas diferentes de ver el fútbol”. Por su parte, Bilardo ha elogiado a Menotti por su estilo de juego y su capacidad para formar grandes jugadores.
El choque entre el lirismo de Menotti y el





