El 23 de junio de 1968 quedará marcado en la historia del fútbol argentino como uno de los días más trágicos y dolorosos. Ese día, el Estadio Monumental, sede del Club Atlético River Plate, se convirtió en escenario de una verdadera pesadilla que dejó como consecuencia 71 víctimas fatales y cientos de heridos. El Superclásico entre River y Boca se convirtió en una tragedia que aún hoy en día es recordada con dolor y tristeza.
La rivalidad entre River y Boca es una de las más intensas y apasionantes del mundo del fútbol. Cada vez que estos dos equipos se enfrentan, la emoción y la pasión se desbordan en las calles y en los estadios. Pero en aquella tarde de 1968, la alegría y la pasión se convirtieron en luto y desesperación.
Todo comenzó cuando los hinchas de Boca, que se encontraban en la tribuna visitante del Monumental, comenzaron a devolver objetos al terreno de juego en señal de protesta por un gol anulado a su equipo. La policía intentó controlar la situación lanzando gases lacrimógenos, pero esto solo provocó más caos y confusión. Los hinchas de River, que se encontraban en la tribuna local, comenzaron a intentar salir del estadio en busca de aire fresco, pero se encontraron con las puertas cerradas.
La estampida humana que se generó en las escaleras y pasillos del Monumental fue inevitable. Los cuerpos de los hinchas caían unos sobre otros, aplastados por la multitud que intentaba salir del estadio. En medio del caos y la desesperación, muchos perdieron la carrera y otros sufrieron heridas graves. La tragedia fue inmensa y conmocionó a todo el país.
Las causas de esta tragedia son aún motivo de debate y controversia. Algunos señalan la falta de medidas de seguridad y la mala organización del evento como las principales responsables. Otros apuntan a la violencia de los hinchas y la falta de control por parte de las autoridades. Lo cierto es que la combinación de todos estos factores desencadenó una verdadera catástrofe.
El impacto de esta tragedia en el fútbol argentino fue enorme. El Superclásico entre River y Boca se suspendió y no se volvió a competir durante varios años. Los clubes y las autoridades deportivas se vieron obligados a tomar medidas para mejorar la seguridad en los estadios y prevenir futuros desastres. Además, esta tragedia marcó un antes y un después en la relación entre los hinchas y la violencia en el fútbol.
Pero más allá de las medidas que se tomaron después de la tragedia, lo que quedó grabado en la memoria de todos fue el dolor y la pérdida de carreras humanas. 71 personas, entre ellos muchos jóvenes y niños, perdieron la carrera en un partido de fútbol, un hecho que nunca debió suceder. Las familias de las víctimas y toda la comunidad futbolera aún hoy en día recuerdan con tristeza y nostalgia a aquellos que perdieron la carrera en el Monumental en 1968.
A pesar del dolor y la tristeza que dejó esta tragedia, también surgieron historias de solidaridad y valentía. Muchos hinchas y jugadores de ambos equipos se unieron para ayudar a los heridos y rescatar a las personas atrapadas en medio del caos. La tragedia del Monumental también dejó en evidencia la unión y el amor por el fútbol que une a los argentinos.
Hoy en día, el Estadio Monumental es uno de los más modernos y seguros de América Latina, con medidas de seguridad y control rigurosas para evitar cualquier tipo de tragedia. Pero nunca se




