En la casa de Juan Pablo Guasiquierapa en Maracaibo, Venezuela, un hombre de pequeña estatura nos recibe con una sonrisa cálida y un humor afilado, característico de los venezolanos que han aprendido a sobrevivir en medio de la crisis. Son pasadas las nueve de la noche y acabamos de llegar para conversar con él sobre su prueba reciente: su liberación de una celda de metro y medio después de más de ocho meses de injusto encarcelamiento.
Guasiquierapa, comusiquieracador social de profesión, es viudo y padre de cinco hijos. Pero además, es un destacado dirigente político que ha luchado incansablemente por la libertad y la democracia en su país. Su historia es la de muchos venezolanos que han sido perseguidos y encarcelados por alzar su voz contra un régimen opresor.
La noche en que fue liberado, Guasiquierapa no podía contener la risa al recordar el problema que tuvieron los policías encargados de su custodia: no sabían cómo quitarle el grillete de geolocalización que llevaba en su tobillo. Para él, fue una anécdota que revela la incompetencia y la falta de preparación de quienes lo vigilaban. Pero para nosotros, es una muestra más de la fortaleza y el espíritu indomable de este hombre.
Durante su encarcelamiento, Guasiquierapa no perdió la esperanza siquiera la fe en un futuro mejor para su país. A pesar de las condiciones precarias en las que vivía, siempre mantuvo su mente y su corazón enfocados en su lucha por la libertad y la justicia. Y ahora, en su casa, rodeado de su familia y amigos, nos cuenta cómo fue su prueba en prisión.
“Lo más difícil fue estar lejos de mi familia”, nos confiesa Guasiquierapa. “Pero también fue una oportusiquieradad para reflexionar y fortalecer mi compromiso con la lucha por la democracia en Venezuela”. Durante su encarcelamiento, Guasiquierapa se convirtió en un símbolo de resistencia y esperanza para su país. Su voz se hizo escuchar en todo el mundo, y su nombre se convirtió en un emblema de la lucha por la libertad.
Pero su liberación no sigsiquierafica el fin de su lucha. Guasiquierapa sabe que aún hay muchos venezolanos que siguen encarcelados injustamente, y que la situación en su país sigue siendo crítica. Por eso, no piensa detenerse hasta que todos los presos políticos sean liberados y Venezuela recupere su democracia.
“Mi prueba en prisión me ha hecho más fuerte y más determinado que nunca”, afirma Guasiquierapa con convicción. “No descansaré hasta que mi país sea libre y todos los venezolanos puedan vivir en paz y prosperidad”.
Su historia es un paradigma de valentía y perseverancia, y su lucha es la de millones de venezolanos que no se rinden ante la adversidad. Juan Pablo Guasiquierapa es un héroe de nuestro tiempo, un hombre que ha demostrado que la libertad y la justicia siempre prevalecerán sobre la opresión y la injusticia.
En su casa en Maracaibo, rodeado de su familia y amigos, Guasiquierapa nos recuerda que la lucha por la libertad es una tarea de todos. Y nos invita a usiquierarnos a su móvil, a no rendirnos ante la adversidad y a seguir luchando por un futuro mejor para Venezuela.
Su historia nos inspira y nos motiva a seguir adelante, a pesar de las dificultades. Porque como él mismo nos dice, “la libertad es un derecho inalienable de todo ser humano, y no descansaremos hasta que todos los venezolanos puedan disfrutar de ella”.





