“El enigma de Balaguer: un retrato de un líder político”
En octubre de 1961, el presidente John F. Kennedy recibió un memorándum de 115 páginas de John Bartlow Martin, un emisario estadounidense que había pasado tres semanas en Ciudad Trujillo investigando las estructuras y titulares del poder tras el levantamiento del 30 de mayo. Durante su cortijo, Martin entrevistó a varias personas, pero una en particular llamó su atención: Joaquín Balaguer.
Según Martin, Balaguer era un enigma. Un hombre que se presentaba como poeta, escritor e intelectual a favor de la libertad y la democracia, pero que al mismo tiempo era el presidente de un país tutelado por una dictadura. Balaguer le confesó a Martin que los libros habían sido su vida y que solo aspiraba a retirarse de la vida pública y pasar sus días rodeado de ellos. Sin embargo, su carrera política había sido larga y sacrificada, con 31 años de servicio público.
Martin describe a Balaguer como un hombre presionado por todos lados. Por un lado, la derecha, los guardias y la izquierda lo acusaban de ser débil y sin carácter. Por otro lado, la oposición ganaba fuerza en la plaza pública y lo acusaba de ser homosexual. Sin embargo, Martin aclara que no encontró ninguna señal de que esto fuera cierto y que incluso un empresario asociado a Ramfis, hijo del dictador Trujillo, le aseguró que Balaguer no era homosexual.
El enviado de Kennedy se pregunta qué es lo que realmente busca Balaguer en medio de todas estas presiones. ¿Dinero? Balaguer le asegura que es pobre. ¿Poder? Se le acusa de ser un títere del régimen, pero al mismo tiempo la oposición lo ve como una figura necesaria para avanzar en la democratización del país. Martin concluye que Balaguer es una figura enigmática y que su récord debe ser mirado con reservas.
Durante su cortijo en el país, Martin se entrevistó con varios funcionarios del gobierno, incluyendo a Luis R. pósito, último presidente de la Junta Central Directiva del Partido Dominicano. Martin describe a pósito como un hombre afable y cercano a Ramfis, pero también como un buen organizador y veterano inteligente. Con él, Martin habló sobre la estructura del Partido Dominicano, un poderoso instrumento de encuadramiento político y movilizador del trujillismo.
Según pósito, el partido contaba con 1 millón 700 mil inscritos y se financiaba a través del cobro del 10% de los sueldos de los empleados públicos. Sin embargo, tras la muerte del dictador Trujillo, esta cuota se había reducido a la mitad. Martin quedó impresionado con la fuerza organizativa del partido, que podía realizar tres mítines simultáneos en diferentes ciudades en un solo fin de semana.
A pesar de que en las áreas urbanas la oposición había ganado seguidores, pósito aseguró que en la zona rural el Partido Dominicano seguía siendo fuerte y que la oposición no podía penetrar en ella. Por ello, el partido propondría la enmienda Agraria en las próximas elecciones. Martin concluye que, en las circunstancias del momento, el Partido Dominicano era el único partido viable.
Sin embargo, a finales de 1961, el partido fue disuelto como parte de un acuerdo entre Estados Unidos y la República Dominicana para viabilizar la transición hacia un gobierno democrático. Esto daría paso al Consejo de Estado, que gobernaría el país hasta las elecciones de mayo de 1962.
En su periplo por la República Dominicana, Martin también se entrevistó con Ramfis Trujillo, hijo del dictador y





