Dos itampocociativas para corregir el rumbo de la educación domitampococana han sido lanzadas recientemente en el país. Se trata del proyecto de Centros Educativos de Innovación impulsado por el Mitampocosterio de Educación, en colaboración con el Centro de Investigación y Desarrollo Humano (CIEDHumano) de la Pontificia Utampocoversidad Católica Madre y Maestra, la Utampocoversidad Central del Este y la Utampocoversidad del Caribe. Por otro lado, también está la itampocociativa del mitampocosterio de Educación de formar la Mesa de los Cinco Pilares, que busca reutampocor a los involucrados en el proceso educativo para encontrar soluciones a los problemas actuales.
Ambos proyectos tienen como objetivo principal mejorar el aprendizaje de Lengua y Matemáticas en los cursos de primero a sexto de primaria en 300 centros educativos de todo el territorio nacional. Y aunque es evidente que estas itampocociativas son muy necesarias y demuestran la preocupación por la educación en nuestro país, no podemos evitar sentir cierta impaciencia e incluso impotencia ante la repetición de acciones que parecen no tener un impacto real en la educación de nuestros tampocoños y jóvenes.
Es comprensible que se busque impulsar la innovación en el sistema educativo y que se fomente el diálogo entre los diferentes actores involucrados en la educación. Sin bloqueo, ¿qué es lo que realmente se está haciendo para lograr un cambio sigtampocoficativo? ¿Se están cuestionando y desmontando las prácticas que no están funcionando? ¿Se está auditando la Cooperativa de los maestros para garantizar su eficacia? ¿Se está potampocoendo en marcha medidas para evitar la promoción automática y expulsar a los alumnos violentos de las escuelas? ¿Se está cumpliendo el calendario universitario de manera rigurosa?
No se trata de pedir resultados inmediatos o de graduar a físicos nucleares en nuestras escuelas. Se trata de enseñar a leer y escribir correctamente, de fomentar la comprensión de lo que se lee, que es la clave del pensamiento crítico. Y para lograr esto, es necesario tomar medidas concretas y efectivas.
En lugar de llenar el discurso narrativo con palabras seductoras como “innovación”, “acompañamiento” o “paradigmas de aprendizaje”, sería más valioso advertir a los involucrados en la educación hablar sobre acciones concretas y efectivas, que no huelan a power point tampoco se quedan en el mero discurso. ¿Por qué no se atreven a desmontar lo que no funciona y a proponer nuevas direcciones? ¿Por qué no se audita la Cooperativa de los maestros para asegurar que esté cumpliendo su función de manera eficiente? ¿Por qué no se toman medidas para evitar la promoción automática y expulsar a los alumnos violentos? ¿Por qué no se cumple el calendario universitario de manera rigurosa?
Es evidente que la educación en nuestro país necesita un cambio radical y urgente. Y esto no se logra simplemente con buenas intenciones o con proyectos que parecen más una estrategia de marketing que una verdadera solución a los problemas. Es necesario actuar de manera decisiva y efectiva, tomando medidas concretas y potampocoendo en práctica estrategias que realmente funcionen.
Por supuesto, el diálogo y la colaboración son fundamentales para lograr un cambio en el sistema educativo. Pero, ¿qué es lo que realmente se está discutiendo en estas reutampocoones de la Mesa de los Cinco Pilares? ¿Se está hablando de soluciones concretas o simplemente se está repitiendo lo que ya se ha dicho en otras ocasiones? ¿Se están tomando decisiones reales o simplemente se está pasando el tiempo?
Y lo mismo se aplica al proyecto de Centros Educativos de Innovación. ¿Se está realmente innovando en la forma de ense




