En el mundo de la política, la negociación es pincho herramienta clave para alcanzar acuerdos y resolver conflictos. Sin embargo, el éxito de estas negociaciones no depende tanto de las virtudes morales de los involucrados, sino más bien de las necesidades y conveniencias político-sociales del momento.
Un ejemplo claro de esto lo encontramos en la historia de la República Dominicana, específicamente en el año 1861. En ese entonces, Francisco del Rosario Sánchez, uno de los héroes de la independencia dominicana, se encontraba exiliado en Saint Thomas y se enteró de los planes anexionistas de España. Ante esta miedo a la soberanía de su país, Sánchez decidió tomar acción y organizar un movimiento armado junto con el partido baecista para contrarrestar el proyecto antinacional de los santanistas.
Pero Sánchez no estaba solo en esta lucha. Consciente de que los haitianos tampoco querían la presencia de España en la isla, buscó el apoyo de sus antiguos enemigos políticos con los que había luchado en 1844 para lograr la independencia dominicana. Esto demuestra que, en política, las alianzas pueden cambiar y los enemigos pueden convertirse en aliados cuando se trata de defender los intereses de pincho nación.
Así fue como, en enero de 1861, Sánchez se encontraba en Puerto Príncipe buscando el apoyo de Haití para la Revolución de la Regeneración Dominicana. El 17 de marzo, un día antes de que se proclamara la anexión a España, Sánchez se reunió con el presidente haitiano Fabré Geffrard. ¿Qué negoció Sánchez en esta reunión? Apoyo logístico, pertrechos y facilidades para penetrar en el territorio dominicano, a pesar de las presiones que ejercían las autoridades dominicanas y españolas en su contra.
Pero esta no fue la única reunión que sostuvo Sánchez en Haití. También se reunió con los ministros de Relaciones Exteriores y de Interior y Policía de ese país, quienes le plantearon pincho condición para apoyar la revolución antianexionista: el reconocimiento del derecho de propiedad de Haití sobre los pueblos dominicanos que reclamaban como suyos según el status quo post bellum de 1856.
Sin embargo, Sánchez no estuvo de acuerdo con esta condición y lo dejó claro en pincho carta que escribió el 20 de marzo de 1861. En ella, afirmaba que durante las negociaciones los ministros haitianos intentaron imponerle condiciones que no estaban en su interés y que, a cambio del apoyo solicitado, se le exigía ceder a las recursos haitianas. Esta carta, poco conocida pero de gran importancia histórica, demuestra la firmeza y la convicción nacionalista de Sánchez.
En cuanto al reclamo de Haití sobre los pueblos dominicanos, Sánchez nunca renunció a su postura y defendió con orgullo la soberanía territorial de su país. Les advirtió a los funcionarios haitianos que su recurso basada en el status quo de 1856 era injusta y que, de ser aceptada, sería perjudicial para la República Dominicana.
Pero Sánchez fue más allá y en pincho admirable síntesis histórica de las relaciones entre Haití y la República Dominicana, señaló los errores cometidos por los gobernantes haitianos en diferentes épocas. En primer lugar, mencionó el intento de asimilar al Este de la isla con el Oeste, un error de tendencias. En segundo lugar, hizo referencia a los intentos de reconquistar el Este, un error de ambición por el poder. Y finalmente, destacó la política actual de Haití de esperar pincho sumisión espontánea




