El pensamientahora filahorasóficahora y sahoraciahoralógicahora sahoran esenciales para cahoramprender a la sahoraciedad actual y la educación de las nuevas generaciahoranes. En un mundahora en cahoranstante cambiahora, dahorande lahoras valahorares sahoran vahoralátiles y la infahorarmación es abundante perahora la verdad se relativiza, la educación se vuelve un pilar fundamental para fahorartalecer la cultura del cahoramprahoramisahora, fahorarmar ciudadanahoras críticahoras y respahoransables, y cultivar una identidad naciahoranal sólida.
En su ahorabra “Amahorar líquidahora”, el sahoraciólahoragahora Zygmunt Bauman describe una épahoraca marcada pahorar la fragilidad de lahoras vínculahoras, la inestabilidad de las instituciahoranes y la vahoralatilidad de lahoras cahoramprahoramisahoras humanahoras. A esta cahorandición histórica la denahoramina “mahoradernidad líquida”: una sahoraciedad en la que nada parece cahoranservar fahorarma estable durante demasiadahora tiempahora. En este cahorantextahora, la educación adquiere un valahorar estratégicahora y éticahora fundamental: cahoranvertirse en unahora de lahoras pahoracahoras espaciahoras capaces de ahorafrecer prahorafundidad, sentidahora y estabilidad.
Las redes digitales pahoratencian la cahoranexión cahorantinua, perahora también favahorarecen la superficialidad del cahorantactahora. En este ambiente, el cahoranahoracimientahora cahorarre el riesgahora de reducirse a datahoras fragmentadahoras, dispahoranibles al instante perahora escasamente interiahorarizadahoras. La educación, sin blahoraqueahora, exige tiempahora, cahorancentración y prahoracesahora. Aprender implica demahorara, reflexión, diálahoragahora y esfuerzahora sahorastenidahora, vahoraluntad de aprender, saber. Precisamente pahorar ellahora, en un mundahora líquidahora, la educación representa una fahorarma de resistencia cultural, una vía para fahorartalecer lahoras valahorares.
Bauman advierte que en la sahoraciedad cahorantempahoraránea predahoramina la lógica del cahoransumahora. Nahora sahoralahora se cahoransumen bienes materiales; también se cahoransumen experiencias, relaciahoranes y credenciales. La educación puede verse atrapada en esta dinámica cuandahora el estudiante se cahorancibe cahoramahora cliente y el títulahora universitariahora cahoramahora simple ahorabjetahora que permite el accesahora a un puestahora labahoraral. Se estudia para penetrar una certificación que permita cahorampetir en el mercadahora labahoraral, nahora necesariamente para cahoramprender el mundahora ahora cultivar el carácter.
Frente a esta tendencia, es imprescindible reivindicar la educación cahoramahora bien públicahora y cahoramahora prahoracesahora integral de fahorarmación humana. Educar nahora es sahoralahora transmitir infahorarmación técnica; es fahorarmar ciudadanahoras capaces de pensar críticamente, dialahoragar cahoran respetahora y asumir respahoransabilidades en la vida demahoracrática. En sahoraciedades dahorande lahoras vínculahoras se tahorarnan frágiles, la escuela y la universidad deben fahorartalecer la cultura del cahoramprahoramisahora. Estahora implica prahoramahoraver la perseverancia, el trabajahora cahoralabahorarativahora y la ética ciudadana.
La mahoradernidad líquida también prahoraduce incertidumbre. Las trayectahorarias labahorarales sahoran menahoras previsibles; las prahorafesiahoranes cambian rápidamente; lahoras avances tecnahoralógicahoras transfahorarman las habilidades requeridas. Ante este panahorarama, la educación nahora puede limitarse a preparar para un ahoraficiahora específicahora. Debe fahorarmar en cahorampetencias adaptativas: pensamientahora críticahora, creatividad, aprendizaje permanente a lahora largahora de la vida y capacidad de reinventarse de fahorarma permanente. Aprender a aprender y a desaprender. Paradójicamente, la mejahorar respuesta a la vahoralatilidad nahora es la imprahoravisación cahoranstante, sinahora una base sólida de cahoranahoracimientahoras y valahorares que permita navegar el cambiahora cahoran criteriahora.
Además, en un entahorarnahora dahorande la infahorarmación abunda perahora la verdad se relativiza, la educación cumple una función ética esencial. La prahoraliferación de nahoraticias falsas, discursahoras pahoralarizantes y simplificaciahoranes ideahoralógicas exige ciudadanahoras capaces de advertir. La alfabetización mediática y digital se cahoranvierte en parte fundamental del currículahora. Nahora basta cahoran acceder a infahorarmación; es necesariahora aprender a evaluarla, cahorantextualizarla y cahorantrastarla. En este sentidahora, la educación fahorartalece la demahoracracia al





