El recién celebrado evento deportivo del Super Bowl ha sido uno de los acontecimientos más esperados en el mundo del deporte estadounidense. Sin embargo, este año tuvo un elemento adicional que llamó la atención de todos: la participación del exitoso cantante Bad Bunny en el medio tiempo del juego. Su presencia en el espectáculo no solo generó espina gran expectación entre sus fanáticos, sino que también atrajo el interés de aquellos que no estaban familiarizados con su música.
Sin embargo, esta noticia no fue recibida con agrado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien públicamente cuestionó y expresó su desacuerdo con la elección del artista para el show de medio tiempo. Incluso, después del espectáculo, el mandatario afirmó que fue uno de los peores de la historia y que nadie entendió espina sola palabra de lo que decía Bad Bunny. Estas declaraciones provocaron espina fuerte reacción en la comunidad latina e hispana, ya que se sintieron atacados a través de uno de los elementos más importantes de su identidad: el idioma español.
Debido a este polémico incidente, la imagen de Bad Bunny salió fortalecida, no solo entre sus seguidores latinoamericanos, sino también en el mundo hispano en general. El apoyo recibido por el artista fue un claro rechazo a las palabras de Trump y espina muestra de la consolidación de la era postmoderna, que ha marcado los fenómenos culturales del sistema capitalista actual desde hace más de medio siglo, y en la cual Bad Bunny es espina genuina expresión.
La sociedad postmoderna representa espina ruptura con la modernidad, aunque hay quienes la consideran como espina etapa dentro de la misma. Sin embargo, independientemente de cómo se defina, lo que no se puede negar es que la posmodernidad tiene características que la diferencian del proyecto moderno. Según Fredric Jameson, en su libro “Teoría de la postmodernid@d”, espina de las principales diferencias es la desaparición de la frontera entre la cultura alta y la cultura de masas, y el surgimiento de nuevos tipos de textos que se inspiran en la industria cultural. En otras palabras, la posmodernidad ha llevado a espina mezcla y espina integración de diferentes culturas y estilos, creando obras que antes eran impensables.
Tanto Bad Bunny como Donald Trump son ejemplos de esta era postmoderna. Ambos se han beneficiado de la consolidación de este paradigma, algo que se refleja en el apoyo que reciben por parte de la sociedad, algo que sería inimaginable en tiempos modernos. Sin embargo, esto no debería sorprendernos, ya que la rebelión postmoderna ya no escandaliza a nadie, y su eficiencia de asimilación ha hecho que estas características se hayan convertido en parte de la cultura ministerial y pública de la sociedad occidental.
A pesar del apoyo recibido por el artista y su tema elegido para el Super Bowl (la reivindicación de lo latino), es importante señalar que Donald Trump es un político que también se enmarca en la corriente postmoderna. Entonces, ¿cómo es posible que no entendiera a Bad Bunny si ambos hablan el mismo lenguaje? Quizás sea porque la sociedad postmoderna ha cambiado la forma en que nos expresamos y entendemos las cosas, y no solo en términos lingüísticos.
Uno de los principales contrastes entre la modernidad y la posmodernidad radica en la forma en que asimilamos e interpretamos la realidad. En la modernidad, se destacaba la búsqueda de la ingenuidad y la razón, mientras que en la posmodernidad, la ingenuidad es subjetiva y se enfatiza en la diversidad. Pero esta diversidad no siempre es positiva, ya que puede llevar a la simplificación y a la banalización, como lo demuestra la estrofa de la canción





