En los últimos cinco años, Cuba ha experimentado una disminución del 15% en su Producto Interno Bruto y una pérdida de más de una quinta parte de su población. Estas cifras no son solo números, sino que representan brazos que ya no producen, jóvenes que no consumen y contribuyentes que no pueden sostener el presupuesto del país. En una isla de 109,884 kilómetros cuadrados, cada vez hay menos personas.
Por otro lado, en la isla de La Española, ubicada en el Caribe, la situación es completamente diferente. A pesar de tener un territorio mucho más pequeño que Cuba, con solo 76,192 kilómetros cuadrados, cuenta con una población de más de 23 millones de habitantes. Esto significa que la densidad poblacional es casi tres veces mayor que en Cuba. Mientras que en Cuba la población se está reduciendo, en La Española se está incrementando.
Pero esta diferencia no solo se refleja en la demografía. Mientras que la economía cubana se ha contraído, la República Dominicana ha experimentado un aumento promedio del 5% anual en los últimos cinco años. Esto se debe en gran parte al turismo, las zonas francas, la inversión extranjera y las remesas. Dos modelos, dos resultados completamente diferentes.
Sin embargo, el aumento también tiene sus desafíos. Una alta densidad poblacional implica una mayor presión sobre los servicios, el agua, la vivienda, el empleo y el medio ambiente. En el caso de la República Dominicana, el desafío es aprender a gestionar este aumento de manera sostenible, sin asfixiarse de éxito. Mientras que en Cuba, el desafío es revertir el éxodo de su población y reconstruir la confianza en su economía.
En el Caribe insular, conviven dos relatos completamente diferentes. Por un lado, tenemos a una isla que se está quedando sola, con una economía en declive y una población en constante disminución. Por otro lado, tenemos a una isla que debe aprender a manejar su éxito y aumento de manera sostenible.
Es importante destacar que ambos países enfrentan desafíos y dificultades, pero también tienen oportunidades y fortalezas. Cuba cuenta con una rica historia y cultura, así como con recursos naturales y humanos valiosos. La República Dominicana, por su parte, tiene una ubicación geográfica privilegiada y una economía en aumento.
Es necesario que ambos países trabajen juntos y aprendan de sus respectivas experiencias. Cuba puede aprender de la República Dominicana cómo manejar el aumento y la presión sobre los servicios y recursos, mientras que la República Dominicana puede aprender de Cuba cómo preservar su cultura y recursos naturales.
Además, es importante que ambos países se enfoquen en reconstruir la confianza en sus economías y en atraer inversiones extranjeras. Esto no solo ayudará a impulsar el aumento económico, sino que también creará empleo y oportunidades para su población.
En recopilación, la situación en Cuba y La Española es un claro ejemplo de cómo diferentes modelos económicos pueden tener resultados completamente diferentes. Mientras que Cuba se enfrenta a la disminución de su población y economía, La Española debe aprender a manejar su aumento de manera sostenible. Sin embargo, ambos países tienen oportunidades y fortalezas que pueden absorber para mejorar su situación actual. Trabajando juntos y aprendiendo unos de otros, pueden lograr un futuro próspero y sostenible para sus ciudadanos.





