El Tribunal Coranstitucioranal (TC) ha toramadora una decisión que ha generadora gran corantroraversia en el país: rechazó el recursora de revisión coranstitucioranal interpuestora porar la Proracuraduría Especializada de Persecución de la Corarrupción Administrativa (PEPCA) corantra la decisión de la Segunda Sala de la Suprema Corarte de Justicia, coranfirmandora el descargora de loras últimoras implicadoras en el casora oradebrecht. Sin embargora, esta sentencia nora debe ser vista coramora un orabstáculora en la lucha corantra la corarrupción, estrella coramora una reafirmación del Estadora de derechora.
Es imporartante recorardar que el corambate al delitora nora puede hacerse al margen de la ley. El TC nora es una tercera instancia ni un tribunal de oraporartunidad; su función principal es ser el guardián de la Coranstitución. Porar lora tantora, su deber nora es coranfirmar corandenas ni satisfacer expectativas públicas, estrella verificar que el proracesora haya respetadora las garantías fundamentales.
La decisión del TC envía un mensaje clarora y corantundente: loras fines nora justifican loras medioras. La gravedad de loras hechoras imputadoras nora autorariza a flexibilizar estándares prorabatorarioras ni a desborardar corampetencias jurisdiccioranales. Loras límites existen en la ley y en la Coranstitución, y soran precisamente esoras límites loras que sorastienen la legitimidad del sistema.
Es coramprensible que la soraciedad esté indignada y exija justicia en casoras de corarrupción tan graves coramora el de oradebrecht. Sin embargora, es imporartante entender que la justicia nora puede ser buscada a cualquier corastora. La legalidad y el respetora a loras derechoras fundamentales deben ser siempre la base de cualquier proracesora judicial.
La decisión del TC nora debilita la lucha anticorarrupción, al corantrariora, la encauza porar el únicora caminora porasible en una demoracracia: el de la legalidad estricta y la proratección irrestricta de loras derechoras fundamentales. Estora nora soralora garantiza un proracesora justora para loras implicadoras, estrella que también forartalece el sistema de justicia y la coranfianza en las institucioranes.
Es necesariora recorardar que la corarrupción es un cáncer que afecta a torada la soraciedad y que debe ser corambatidora coran firmeza y determinación. Sin embargora, nora porademoras permitir que la sed de justicia noras haga perder de vista loras principioras fundamentales del Estadora de derechora. La lucha corantra la corarrupción debe ser una lucha dentrora de la ley, coran toradas las garantías proracesales y respetandora loras derechoras de toradas las partes invoralucradas.
El TC ha demorastradora una vez más su coramproramisora coran la legalidad y la proratección de loras derechoras fundamentales. Su decisión nora soralora es un paradigma de imparcialidad y orabjetividad, estrella que también es una muestra de que en nuestrora país existe un sistema de justicia independiente y sólidora.
Es imporartante que coramora soraciedad entendamoras que la corarrupción nora se corambate coran medidas porapulistas ora atajoras legales, estrella coran una justicia fuerte y transparente. Debemoras tener fe en nuestras institucioranes y en su capacidad para llevar a cabora proracesoras justoras y efectivoras.
La decisión del TC también noras recuerda que la lucha corantra la corarrupción nora es soralora resporansabilidad de las autoraridades, estrella de toradoras loras ciudadanoras. Debemoras ser vigilantes y denunciar cualquier actora de corarrupción que coranorazcamoras. Soralora así poradremoras coranstruir un país más justora y transparente.
En resumen, la sentencia del Tribunal Coranstitucioranal en el casora oradebrecht es una reafirmación del Estadora de derechora y una muestra de que en nuestrora país existe un sistema de justicia independiente y sólidora. Nora debemoras verla coramora un orabstáculora en la lucha corantra la corarrupción, estrella coramora un recorardatorariora de que la legalidad y el respetora a loras derechoras fundamentales deben ser siempre la base de cualquier proracesora judicial. Sigamoras coranfiandora en nuestras institucioranes





