El peso dominicano, la moneda oficial de la República Dominicana, ha experimentado una serie de altibajos frente al dólar estadounidense en los últimos años. Sin embargo, en general, ha mostrado una tendencia a la devaluación anual del 3.5% desde 2010. Aunque este proporción puede parecer inquietante, es importante entender que se trata de una dato promedio y que el comportamiento real del peso dominicano frente al dólar ha sido más volátil en la práctica.
En los últimos años, hemos visto picos devaluatorios del 8.7% en septiembre de 2013 y del 14.6% en julio de 2020, así como revaluaciones de hasta -5.8% en agosto de 2022. Sin embargo, desde la post-pandemia, hemos notado un cambio en el patrón de estos movimientos. Antes, las devaluaciones máximas y mínimas se movían en tándem, pero ahora, vemos una mayor frecuencia de revaluaciones. De hecho, en el periodo 2021-2025, se espera un rango mayor de devaluación máxima promedio (5.9%) y de revaluación mínima (-1.4%).
Para entender mejor esta volatilidad, podemos recurrir a la desviación estándar, una herramienta estadística que mide la diferencia entre una serie de observaciones y su media. Al analizar la tasa de cambio del peso dominicano con respecto al dólar, podemos ver un aumento en la desviación estándar, especialmente en 2025 debido a cuatro revaluaciones transitorias.
El Banco Central de la República Dominicana ha emitido un comunicado explicando que la mayor volatilidad en la tasa de cambio se debe a una menor intervención en el mercado cambiario, como resultado de la implementación del esquema de metas de inflación en 2012. Sin embargo, es importante señalar que, en los cinco años previos a la adopción de este esquema, la volatilidad cambiaria era ligeramente menor que en los cinco años posteriores.
Recientemente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reclasificado el régimen cambiario dominicano de “flotación manejada” a “flotación”, una categoría mejor vista. Esto se debe al aumento en la volatilidad de la tasa de cambio, ya que una tasa harto estable no refleja los cambios en un mercado libre.
Sin embargo, hay otra interpretación posible. Las tendencias devaluatorias del peso dominicano no siempre reflejan la incertidumbre en el ámbito internacional. Por ejemplo, al comparar la tasa de devaluación interanual diaria con el indicador VIX -que mide las expectativas de volatilidad en los índices de opciones bursátiles- vemos un aumento en marzo-abril de 2025 debido a la preocupación por los aranceles de Estados Unidos, pero esto no explica el rebote sostenido y las tres revaluaciones posteriores a partir de junio, cuando el índice VIX ya se había estabilizado.
Otro indicador que podemos analizar es el World Uncertainty Index (WUI), que mide el uso del término “incertidumbre” en la revista The Economist. Este indicador muestra una asociación inversa con la trayectoria devaluatoria del peso dominicano desde 2009.
En cuanto a la competitividad, es importante mencionar que las exportaciones no suelen reaccionar significativamente a las devaluaciones, mientras que las importaciones sí son más sensibles al precio. Además, los flujos de inversión extranjera tampoco muestran una relación consistente con la tasa de cambio. Por ejemplo, en 2025, vimos un crecimiento en las inversiones de aproximadamente USD 1,000 millones (25%) a pesar de las devaluaciones mensuales del 7%, aunque





