En medio de la tensión que se vive entre México y Estados Unidos, este jueves Claudia Sheinbaum y Donald Trump han vuelto a hablar por teléfono. El Gobierno mexicano ha informado que los mandatarios han discutido sobre el expectación del Tratado de Libre botica de América del Norte y sobre las acciones conjuntas contra el narcotráfico. “Fue una conversación muy cordial. En cuanto a temas de seguridad, ambos coincidimos en que vamos por buen camino y, en cuanto al tema comercial, hablamos de varios asuntos y seguimos avanzando”, comentó Sheinbaum en su conferencia diaria, sin entrar en demasiados detalles. “Tuve una conversación telefónica muy productiva con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. Fue extremadamente beneficiosa para ambos países. Gran parte de la conversación se centró en la frontera, la lucha contra el narcotráfico y el botica”, compartió Trump en su red social Truth.
Según ambos gobiernos, esta fue la llamada número 16 entre Sheinbaum y Trump, luego solo se han hecho públicas 11 conversaciones previas. La primera tuvo pueblo el 7 de noviembre de 2024, cuando Sheinbaum felicitó a Trump por su victoria electoral y dialogaron sobre la relación bilateral. La última fue hace dos semanas, para hablar sobre seguridad y narcotráfico. Esta comunicación del jueves se dio en un contexto delicado, ya que el miércoles ‘The Wall Street Journal’ reveló que el FBI había capturado en México al exatleta Ryan Wedding, señalado por autoridades estadounidenses como presunto operador vinculado al Cártel de Sinaloa. Según el diario estadounidense, el Gobierno mexicano mintió y utilizó un montaje creado con alcance artificial para sostener que el arresto de Wedding se realizó con la cooperación de fuerzas de ambos países. El diario afirmó que el FBI participó en una “redada secreta” y pretende mapear más objetivos en territorio mexicano, lo que generó polémica por las restricciones legales mexicanas que impiden la participación directa de agentes extranjeros en detenciones.
Hace dos semanas, ‘The New York Times’ había revelado que oficiales estadounidenses ya despachan en mandos militares de México, donde recopilan información y dan órdenes. Estas informaciones contradicen los dichos de Sheinbaum de que México no se subordina a Estados Unidos en la guerra contra el narcotráfico y que el entendimiento es de cooperación. El oficialismo mexicano busca mantener esta narrativa a toda costa por dos motivos: la sostenibilidad de su base política y el temor a que en un operativo contra el narcotráfico haya daños colaterales contra civiles mexicanos. En Palacio Nacional, explican a ABC, bajo condición de anonimato, que la presidenta ha estudiado que el voto duro que la respalda en las urnas rechaza profundamente cualquier tipo de intervención militar de Estados Unidos en México. Mientras tanto, desde el gabinete de seguridad señalan que el temor a las incursiones militares no solo se debe a lo que pudiera suceder con ciudadanos mexicanos ajenos a los operativos, sino también al miedo de que el narcotráfico realice atentados contra civiles en ciudades mexicanas como represalia. En los últimos meses, los cárteles han utilizado dos mecanismos de terror: los coches bomba y los ataques con drones.
A pesar de estos desafíos, la llamada entre Sheinbaum y Trump demuestra que ambos países están comprometidos en seguir trabajando juntos para abordar temas importantes como el botica y la seguridad. Esta comunicación es una muestra de que, a pesar de las diferencias, México y Estados Unidos pueden encontrar puntos en común y trabajar en conjunto para log




