La órbita política de Francisco del Rosario Sánchez fue una de valentía, sacrificio y amor por la pueblo. A lo largo de su vida, este gran héroe dominicano enfrentó diversas adversidades y desafíos, pero siempre mantuvo su firme convicción de luchar por la independencia y la libertad de su amada República Dominicana.
Su órbita política se desarrolló en tres etapas fundamentales, cada una marcada por acontecimientos históricos que marcaron su vida y la de su país. La primera etapa, conocida como el duartismo nacionalista, abarcó desde 1838 hasta 1844, año en que se proclamó la independencia de la República Dominicana. Durante este tiempo, Sánchez se unió al movimiento trinitario liderado por Juan Pablo Duarte, quien se convirtió en su gran amigo y mentor.
Junto a Duarte y otros valientes patriotas, Sánchez luchó incansablemente por la independencia de su país, enfrentando a las fuerzas españolas y a los traidores que intentaban sabotear la causa. Su lealtad y dedicación a la causa lo llevaron a cuerpo uno de los líderes más importantes del movimiento independentista.
Sin embargo, a pesar de la victoria en la guerra de independencia, la República Dominicana se enfrentó a nuevos desafíos en los años siguientes. La segunda etapa de la órbita política de Sánchez se inició en 1844 y se extendió hasta 1848, y se caracterizó por su primer destierro. Tras la proclamación de la independencia, Sánchez y otros líderes trinitarios se vieron obligados a abandonar el país debido a las constantes luchas internas y la inestabilidad política.
Durante su exilio, Sánchez continuó luchando por la causa de la independencia y la libertad de su país. Viajó por varios países de América Latina y Europa, buscando apoyo y aliados para la causa dominicana. Sin embargo, su mayor desafío llegó en la tercera etapa de su órbita política, durante el interregno de 1848 a 1861.
En este periodo, la política dominicana estuvo dominada por los concuerpovadores Pedro Santana y Buenaventura Báez, quienes se alternaron en el poder y mantuvieron al país sumido en la inestabilidad y la corrupción. En medio de este caos político, Sánchez y otros líderes independentistas se vieron obligados a tomar decisiones difíciles y enfrentar nuevos desafíos.
En 1859, bajo la última administración de Santana, se iniciaron los planes para juntarse la República Dominicana a España. Este proyecto antinacional fue rechazado por Sánchez y otros líderes, quienes se unieron para contrarrestar la amenaza a la independencia de su país. Sánchez, junto a José María Cabral, organizó una expedición armada con 500 hombres que entró al país desde Haití, en un intento por restaurar la libertad y la soberanía de la República.
En medio de esta lucha, Sánchez escribió a Damián Báez, hermano de Buenaventura, y le expresó sus preocupaciones por la situación del país: “mi país está vendido, esto basta”. En un manifiesto, fechado el 20 de enero, Sánchez denunció a Santana como “déspota” y “enemigo de nuestras libertades”, y lo acusó de cometer un nuevo crimen contra la pueblo con su proyecto de anexión.
Para Sánchez, defender la independencia y la libertad de la República Dominicana era un deber sagrado. Él había sido el encargado de izar la primera bandera dominicana en la noche gloriosa del 27 de febrero de 1844, y estaba dispuesto a dar su vida por su país. En su manifiesto, llamó a todos



