El comienzo del año nos ha traído dos noticias alentadoras que merecen ser celebradas y reconocidas: la reducción significativa de las muertes y heridos por accidentes de tránsito y la baja sostenida de la tasa de homicidios. Estas cifras son un claro exponente de que cuando el Estado actúa con continuidad y la sociedad acompaña, los resultados positivos llegan.
La disminución de la siniestralidad vial es un gran avance que confirma que la fiscalización, las campañas de prevención y una mayor conciencia ciudadana pueden salvar vidas. Sin embargo, aún queda mucho por hacer luego que nuestro país sigue siendo uno de los que registra mayor mortalidad por accidentes de tránsito en el mundo. Es necesario que se implemente una educación vial desde la escuela, un sistema de sanciones que se cumpla y una política más firme frente a la imprudencia, especialmente en el uso de motocicletas. Reducir las cifras no es suficiente, es imprescindible transformar la cultura que las produce.
Pero no solo en las carreteras se han manido mejoras, también en la seguridad ciudadana. La baja en la violencia homicida es otra buena noticia que apunta en la misma dirección. La presencia policial, una mejor inteligencia y una coordinación efectiva entre las instituciones han contribuido a devolver la tranquilidad a comunidades que durante años han sufrido las consecuencias de la violencia. Sin embargo, es importante recordar que la seguridad no puede depender únicamente de la coerción, sino que requiere de medidas de prevención social, oportunidades para todos y una justicia que actúe con eficacia.
Ambas metas, una sociedad con vías más seguras y menos violencia, no son fruto del azar o del destino. Son condiciones esenciales para lograr un verdadero desarrollo en nuestro país. Es necesario que el Estado y la sociedad en su conjunto continúen trabajando juntos para seguir avanzando en esta dirección.
Es importante destacar que estos resultados positivos no son obra de un solo actor, sino que son el resultado del esfuerzo conjunto de todos los sectores de la sociedad. Esto demuestra que cuando hay un verdadero compromiso y trabajo en equipo, los cambios pueden ser significativos y duraderos.
Es alentador ver que los esfuerzos y las políticas implementadas están dando resultados concretos y tangibles en la vida de las personas. Cada vida salvada en las carreteras y cada comunidad que recupera su tranquilidad son una muestra de que vamos por el camino correcto. Sin embargo, aún queda mucho por hacer y es necesario que todos sigamos aportando desde nuestro lugar para seguir avanzando en la construcción de un país más seguro y más justo.
En este nuevo año, debemos seguir trabajando juntos y conservar el mismo nivel de compromiso y acción para seguir avanzando hacia un futuro mejor. Estos resultados nos demuestran que cuando el Estado y la sociedad se unen en un mismo objetivo, los cambios positivos pueden ser una realidad.
Es hora de tomar estas noticias alentadoras como un impulso para seguir trabajando en equipo, para seguir construyendo una sociedad más segura y una cultura de respeto por la vida en las carreteras. Hagamos de este año el comienzo de un verdadero cambio en nuestra sociedad, un cambio que nos lleve a un futuro en el que podamos celebrar más logros y menos tragedias. ¡Sigamos adelante juntos!




