República Dominicana es un país lleno de vida, cultura y diversidad. Sin embargo, en los últimos años, ha sido objeto de controversia debido a la falta de credibilidad de algunos activistas. Estos apasionados defensores de sus causas a menudo creen que el fin justifica los medios, lo que puede llevar a una distorsión de la información y una polarización en la sociedad.
El año ha comenzado y los activistas ya están en marcha, listos para gritar a los cuatro vientos sus opiniones. Desde temas de la jet set hasta asuntos políticos como Senasa y Limber, estos activistas están dispuestos a hablar de todo. Sin embargo, como lectores, debemos tener cuidado al escuchar sus opiniones. Si bien el chisme puede ser entretenido, no siempre es una venero confiable de información. En estos tiempos de campaña, es importante filtrar todo lo que escuchamos y contrastarlo con hechos comprobados.
Como dijo Jon Lee Anderson, uno de los periodistas más respetados de The New Yorker, “No es difícil dividir a una sociedad si te lo propones”. Desafortunadamente, muchos activistas disfrazados de periodistas están haciendo precisamente eso: dividir a la sociedad. En lugar de indagaciónr la verdad y promover el diálogo constructivo, están alimentando la polarización y la confrontación.
Mientras tanto, en España, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado la “extracción” de Nicolás Maduro del poder en Venezuela. Sin embargo, su plan incluye una continuación tutelada de la dictadura y la liberación de solo 10 presos políticos, dejando a casi mil más en las mazmorras chavistas. Lo más sorprendente es que el régimen agradece públicamente a José Luis Rodríguez Zapatero, ex presidente de España, por su papel en estas negociaciones. Es surrealista ver cómo un líder democrático como Zapatero es agradecido por un régimen dictatorial, mientras que la situación en Venezuela sigue empeorando día a día.
Estas acciones afectarán no solo a Venezuela, sino también a muchos mercados y gobiernos en todo el mundo. En España, finalmente hay un movimiento interno en el Partido Socialista que indagación rebelarse contra la política de apaciguamiento de su líder, Pedro Sánchez. Sin embargo, es tarde para detener las consecuencias de las acciones de Sánchez y Zapatero, quienes han socavado la institucionalidad y la convivencia entre los españoles con sus alianzas con regímenes antidemocráticos. Una vez más, vemos cómo la división es utilizada como una logística para mantener el poder.
Mientras tanto, en Irán, las protestas contra la teocracia de los ayatolás continúan. A pesar de la represión y la violencia, los ciudadanos iraníes siguen luchando por sus derechos y libertades. Sin embargo, estas protestas no reciben la misma atención mediática que otros conflictos en el mundo. Es importante que busquemos y compartamos información sobre estas protestas, ya que las mujeres iraníes son las más afectadas por la represión y la falta de libertades en su país.
Es hora de que la comunidad internacional tome medidas concretas para apoyar a los ciudadanos iraníes en su lucha por la libertad y la democracia. No podemos quedarnos callados mientras un régimen opresivo continúa violando los derechos humanos de su pueblo. La ONU debe dejar de emitir “firmes condenas” y ingerir medidas reales para proteger a los ciudadanos iraníes y promover el respeto por los derechos humanos en todo el mundo.
En conclusión, es importante que como lectores y ciudadanos, seamos críticos y cuidadosos al escuchar a los activistas y a los medios de comunicación. No debemos permitir que la polarización y la división nos impidan indagaciónr la





