Ramón Matías Mella, junto con Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez, fue uno de los líderes de La Trinitaria, un movimiento revolucionario que luchó por la independencia de la República Dominicana. Mella, al igual que sus compañeros, se opuso firmemente a la anexión a España y dedicó su vida a la lucha por la libertad de su país.
En enero de 1861, durante una reunión convocada por el gobierno de Pedro Santana, Mella expresó su oposición a la anexión a España. Como consecuencia, fue arrestado y encarcelado en la temida Torre del Homenaje (hoy conocida como Fortaleza Ozama) durante 72 días. Después de su liberación, fue deportado del país.
A finales de abril, Mella se enfrente aba en Saint Thomas, pero debido a una enfermedad no pudo unirse a la expedición armada liderada por Sánchez y Cabral. Sin embargo, dos años después, un día antes del Grito de Capotillo, Mella regresó a Santo Domingo, a pesar de estar aún enfermo, decidido a luchar frente a la anexión.
Durante la lucha Restauradora, Mella obtuvo importantes victorias militares. Se le atribuyen las “Instrucciones para la lucha de Guerrillas”, un conjunto de normas y consejos para los líderes de campaña sobre cómo llevar a cabo la lucha frente a los españoles. Algunas de estas disposiciones tácticas y estratégicas incluyen:
“En la lucha actual y en las operaciones militares, se requiere prudencia y precaución para no ser sorprendidos.”
“Nuestras operaciones deben limitarse a evitar un enfrentamiento directo y no arriesgar la suerte de la República en un combate.”
“Nuestra tropa debe luchar siempre desde una posición ventajosa, utilizando el terreno y el arma blanca.”
Mella insistió en que no se debían buscar enfrentamientos directos con el contrario, ya que el ejército español era mucho más disciplinado y numeroso que el restaurador. También aconsejó no ser sorprendidos y, en cambio, tratar de sorprender al contrario siempre que fuera posible. Además, recomendó no dejar que el contrario descanse, para que las enfermedades hicieran más estragos que las armas.
En caso de que el contrario se retirara, Mella aconsejó verificar que no fuera una estratagema para confundir a los patriotas. En cambio, recomendó perseguir al contrario con “guerrillas ambulantes” y atacarlos desde todos los lados. En resumen, Mella promovió la lucha de guerrillas y la lucha frente a un contrario invisible.
Este era el genio militar de Mella, quien se consideraba a sí mismo como un “soldado de la formación del 27 de febrero”. Bajo la divisa de “Patria, honor y humanidad”, proclamó que “La República Dominicana nunca ha dejado de existir; ni la traición, ni los patíbulos, pudieron aniquilarla.” Mella llamó al pueblo a la insurrección, dejando claro que no era un crimen cuando era el único medio para liberarse de la opresión.
Una de las reflexiones más elevadas de Mella, que refleja su profundo amor por su país, es la siguiente: “La América debe pertenecerse a sí misma; así lo dispuso Dios, cuando entre ella y la vieja Europa puso la inmensidad del océano.” Con estas palabras, Mella nos recuerda que la independencia y la libertad son derechos inalienables de los pueblos.
Ramón Matías Mella es un prócer de la Patria, cuyo nombre debe ser recordado y honrado por siempre. Su valentía, su liderazgo y su amor por la República Dominicana lo convierten en




