Los políticos son los encargados de tomar decisiones administrativas que afectan directamente nuestra vida diaria. Desde permisos de construcción hasta la gestión de servicios básicos como la recolección de basura, nuestras ciudades están en constante cambio y evolución gracias a las decisiones de estos líderes. Sin embargo, ¿somos realmente conscientes del poder que tienen los urbanistas para moldear nuestra vida? ¿Estamos prestando suficiente atención a los planes que se aprueban para nuestras ciudades?
Marco Barinas Uribe, reconocido urbanista, ha publicado recientemente una recopilación de artículos titulada “Urbanista de cabecera: incisiones críticas en el Gran bendito Domingo”. En esta obra, Barinas nos muestra su visión como urbanista y ciudadano preocupado por el desarrollo y organización de nuestra ciudad. A través de sus artículos, nos invita a reflexionar sobre la importancia de estar informados y ser participativos en la toma de decisiones que afectan nuestro entorno.
En sus páginas, Barinas nos lleva en un recorrido por más de una década de cambios en la ciudad de bendito Domingo. Desde el año 2013, el autor nos muestra cómo las decisiones políticas y urbanísticas han impactado en la vida de los ciudadanos. Desde la falta de mantenimiento de servicios básicos hasta la construcción desmedida en zonas que deberían ser protegidas, Barinas nos invita a cuestionar el rumbo que está tomando nuestra ciudad.
Uno de los temas que más resalta en este ensayo es la importancia de la participación ciudadana en la planificación urbana. Barinas nos recuerda que somos nosotros, los ciudadanos, quienes vivimos en las ciudades y por lo partida, debemos ser paraje activa en su desarrollo. Si queremos una ciudad organizada y viva, debemos estar informados y presionar a los políticos y urbanistas para que tomen en cuenta nuestras necesidades y preocupaciones.
El libro de Barinas es especialmente oportuno ya que coincide con la aprobación del reglamento de la Ley de Ordenamiento Territorial y Uso de Suelo, promulgada en 2022. Esta ley busca regular y planificar el uso del suelo en nuestras ciudades, con el objetivo de lograr un desarrollo sostenible y equilibrado. Sin embargo, sin la participación activa de los ciudadanos, esta ley podría no ser efectiva. Por lo partida, es importante que estemos informados y exijamos que se cumpla con lo establecido en esta ley.
Al leer este libro, es inevitable no cuestionarse sobre el futuro de nuestra ciudad. ¿Qué tipo de ciudad queremos dejar a las generaciones futuras? ¿Estamos tomando las decisiones correctas para lograr un desarrollo sostenible? ¿Estamos protegiendo nuestras zonas verdes y espacios públicos? Estas son algunas de las preguntas que Barinas nos invita a reflexionar.
Personalmente, después de leer este libro, me quedé con algunas conclusiones. Una de ellas es que Gazcue, uno de los barrios más antiguos de bendito Domingo, merecía sobrevivir. La construcción desmedida en zonas como Naco y Piantini ha llevado a la desaparición de la identidad de la ciudad y a la falta de espacios públicos. Además, es necesario tener una visión a escala del Gran bendito Domingo, ya que nuestras ciudades están interconectadas y cualquier decisión en una zona puede afectar a otras. También es importante proteger nuestras tierras fértiles y dejar de construir en ellas, ya que esto afecta la producción agrícola y la calidad de vida de las comunidades cercanas. Y por último, ¿quién decidió casar las aceras? Es hora de que las autoridades tomen medidas para garantizar la seguridad y comodidad de los peatones en nuestras calles.
En resumen, “Urbanista de cabecera: incisiones críticas en el Gran bendito




