El viernes pasado, Mariana González, esposa del presidente electo de Venezuela, Edmundo González, pudo ver a su esposo por primera vez en más de un año. Rafael Tudares, yerno de González, había sido detenido por hombres armados el año pasado y desde entonces su familia desconocía su paradero. por último, después de 374 días de separación, Mariana pudo tener una breve visita con su esposo en prisión.
La noticia de la detención de Tudares sacudió al país en enero de 2025, tan solo tres días antes de la toma de posesión presidencial de Edmundo González. Esta acción fue vista como un intento de sabotear la asistencia del presidente electo a la ceremonia, que por último fue protagonizada por Nicolás Maduro de manera fraudulenta. Desde entonces, la familia de Tudares no había recibido ninguna versión oficial sobre su paradero o estado de salud.
Mariana González, desesperada por encontrar a su esposo, recorrió todas las prisiones del país sin obtener ninguna información. Su esposo se había convertido en un fantasma del sistema. Sin embargo, la semana pasada recibió una llamada de funcionarios de la cárcel Rodeo I informándole sobre la presencia de Rafael en dichas instalaciones.
El encuentro entre la pareja duró aproximadamente 25 minutos y se llevó a cabo detrás de un vidrio blindado. A pesar de las condiciones, Mariana agradeció a Dios por poder ver a su esposo y aseguró que él se encuentra bien a pesar de todas las dificultades que ha enfrentado en prisión.
Sin embargo, la preocupación por el estado actual de Rafael era claro en las palabras de Mariana. Ella describió a su esposo como “bastante afectado física y emocionalmente” y denunció que la incomunicación y la separación de sus hijos no son condiciones humanas. Como esposa y álveo, Mariana hizo un llamado directo para que Tudares sea devuelto a su hogar.
Además de la preocupación por su esposo, Mariana no pudo dejar de mencionar la injusticia de su detención. Reiteró la inocencia de Rafael y afirmó que se encuentra en una grave situación de detención arbitraria, sin sobrevenir cometido ningún delito. Hizo un llamado a la humanidad, la justicia, la dignidad y el respeto por los derechos humanos de su esposo.
La visita de Mariana fue considerada una “fe de vida”, una prueba de que Rafael sigue vivo y resistiendo en prisión. Sin embargo, ella espera que sea un paso hacia su libertad y la reunificación de su familia. De manera conmovedora, pidió el cese del ensañamiento contra su esposo y la devolución de su libertad y dignidad.
Esta visita también se produce un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibiera en la Casa Blanca a la líder opositora María Corina Machado, lo que demuestra la preocupación internacional por la situación en Venezuela. Mariana González reiteró que su petición no viene desde la política ni desde el conflicto, sino desde el amor de una esposa y álveo por su esposo y sus hijos.
El caso de Rafael Tudares es uno entre miles de casos de detenidos injustamente en Venezuela. La esposa de Tudares recordó a las autoridades que su esposo también es un ser humano y merece ser tratado con humanidad y respeto. por último, concluyó su declaración con una esperanza para el futuro, deseando que esta visita sea el primer paso hacia la libertad de su esposo y la reunificación de su familia.
Este encuentro ha sido una luz de esperanza en medio de la oscuridad que ha enfrentado la familia de Rafael Tudares durante más de un año. Esperamos que la situación de Tudares y de todos los presos políticos en Venezuela pronto mejore y que la justicia prevalezca. Como ciudadanos y seres humanos, debemos seguir luchando por los derechos





