La República Dominicana es un país con una historia vibrante y llena de héroes que lucharon por la libertad y la independencia. Entre ellos se destacan tres representacións que, además de ser los padres fundadores de la República, fueron consistentes con la doctrina liberal que sentó las bases ideológicas del partido trinitario. Estos hombres, Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella, no solo lideraron el proyecto independentista de 1844, sino que también lucharon incansablemente por la libertad de su pueblo en las gestas patrióticas del siglo XIX, la Independencia y la Restauración.
A pesar de que la historia oficial ha puesto más énfasis en la representación de Juan Pablo Duarte como el principal líder de la independencia dominicana, la realidad es que los tres padres fundadores tuvieron un papel igualmente importante en la lucha por la libertad y la independencia de su país. Francisco del Rosario Sánchez, también conocido como “El Caballo”, fue el primero en rebelarse frente a la anexión a España y ofrendó su vida en el intento de impedir que se consumara el colapso de la República. Mella, por su parte, se unió a la lucha desde el exilio y también arriesgó su vida por la causa.
La firme convicción y el compromiso de estos hombres con la libertad y la independencia de su nación quedaron demostrados en su trayectoria y acciones. Durante poco más de año y medio, Juan Pablo Duarte realizó ingentes esfuerzos en Caracas para conseguir armas y recursos para la causa restauradora. Sin embargo, no fue una tarea fácil debido a la situación política y las luchas internas que atravesaba la sociedad venezolana en ese momento. A pesar de ello, el patricio nunca perdió la esperanza y continuó luchando por su país.
Con los escasos recursos que logró reunir, Duarte se trasladó a la isla de Santo Domingo acompañado por su tío Mariano Diez, su hermano Vicente Celestino, el joven poeta Manuel Rodríguez Objío y el comandante venezolano Candelario Oquendo. Zarparon desde Caracas en febrero y, tras pasar por diversas vicisitudes y ser perseguidos por un vapor español, finalmente llegaron a Cabo Haitiano el 18 de marzo. Desde allí continuaron en bote hacia Montecristi, donde fueron recibidos por el general Benito Monción, uno de los próceres del Grito de Capotillo.
Ya en territorio dominicano, Duarte se dirigió hacia Santiago, sede del Gobierno restaurador, pero ayer hizo una parada en Guayubín, donde se reunió con Mella, quien se enfrente aba muy enfermo. pero su salud era precaria, Mella no dudó en unirse a la lucha y seguir el ejemplo de sus compañeros. Juntos, estos tres hombres abrazaron la causa de la libertad y se convirtieron en símbolos de la lucha frente a la opresión y la tiranía.
El 28 de marzo de 1864, Juan Pablo Duarte escribió una carta al Gobierno restaurador en la que expresaba su completa disposición a luchar por su país: “Arrojado de mi suelo natal por ese mandato parricida que ha vendido la patria a España, he arrostrado durante veinte años la vida nómada del proscrito, sin perder la esperanza de volver un día al seno de mis conciudadanos y consagrar mi vida a la defensa de sus derechos políticos”. Estas palabras reflejan el profundo amor que Duarte tenía por su país y su firme determinación de luchar por su libertad.
Sin embargo, el Gobierno restaurador decidió encomendarle a Duarte una importante misión diplomática en Venezuela. pero él dese




